martes, 30 de abril de 2013

Cada cosa en su lugar



La fiesta reunió a todos los discípulos de Nasrudin. Durante muchas horas comieron y bebieron, y conversaron sobre el origen de las estrellas. Cuando era ya casi de madrugada, todos se prepararon para volver a sus casas.

Quedaba un apetecible plato de dulces sobre la mesa. Nasrudin obligó a sus discípulos a comérselos.Uno de ellos, no obstante, se negó.

“El maestro nos está poniendo a prueba” dijo. “Quiere ver si conseguimos controlar nuestros deseos”.

“Estás equivocado”, respondió Nasrudin. “La mejor manera de dominar un deseo es verlo satisfecho. Prefiero que os quedéis con el dulce en el estómago – que es su verdadero lugar - que en el pensamiento, que debe ser usado para cosas más nobles".


lunes, 29 de abril de 2013

Somos todos responsables




La comitiva pasó por la calle; soldados fuertemente armados llevaban a un

condenado a la horca.

“Este hombre no tenía arreglo” comentó un discípulo a Nasrudin. “Una vez le di una moneda de plata para ayudarlo a levantarse de nuevo en la vida y no hizo nada importante”.

“Quizás él no sirva para nada, pero puede estar ahora caminando hacia la horca por tu causa” respondió el maestro. “Es posible que haya utilizado la limosna para comprar un puñal, que terminó usando en el crimen cometido; y entonces tus manos estarán también ensangrentadas, porque en vez de ayudarlo con amor y cariño preferiste darle una limosna y librarte de tu obligación”.


domingo, 28 de abril de 2013

No Importa pasar por Tonto



El mullah Nasrudin (personaje central de casi todas las historias de la tradición sufi) ya se había transformado en una especie de atracción de la feria principal de la ciudad. Cuando se dirigía hasta allí para pedir limosna, las personas acostumbraban a mostrarle una moneda grande y una pequeña: 

Nasrudin siempre escogía la pequeña. 

Un señor generoso, cansado de ver que la gente se reía de Nasrudin, le explicó: 

“Siempre que te ofrezcan dos monedas, elige la mayor. Así tendrás más dinero, y no serás considerado idiota por los otros.” 

“Usted debe de tener razón”, respondió Nasrudin. “Pero si yo siempre escojo la moneda mayor, las personas dejarán de ofrecerme dinero, para probar que soy más idiota que ellas. Y de esta manera, no podré ganar mi sustento. 

No hay nada malo en pasar por tonto 
si en realidad lo que uno está haciendo 
es inteligente. 

sábado, 27 de abril de 2013

El padre con su hijo

El padre estaba intentando leer el periódico, pero el hijo pequeño no cesaba de molestarlo. Ya cansado de aquello, arrancó una hoja, que mostraba el mapa del mundo, la cortó en varios pedazos y la entregó al hijo. 

-Mira, ahí tienes algo para hacer. Acabo de darte el mapa del mundo y quiero ver si consigues montarlo exactamente como es. 

Y volvió a leer su diario, sabiendo que aquello mantendría al niño ocupado por el resto del día. 

Quince minutos después, no obstante, el chico volvió con el mapa montado. 

-¿Es que tu madre te estuvo enseñando geografía? – preguntó el padre, aturdido. 

-Ni sé lo que es eso –respondió el niño- . Es que en el otro lado de la hoja había el retrato de un hombre. Y, una vez que conseguí reconstruir el hombre, también reconstruí el mundo. 

viernes, 26 de abril de 2013

EL AMIGO AMBICIOSO


Un mercader decidió hacer un viaje urgente a otra ciudad. Temeroso de los ladrones, puso su dinero en una bolsa y fue a la casa de su mejor amigo y le rogó que le guardara el dinero mientras andaba de viaje. Aceptó el amigo y guardó la bolsa con las monedas de oro. Pero en cuento se fue el mercader, el mal amigo, al ver tanto dinero, tuvo una malvada idea. Cuando volvió el mercader, fue a casa de su amigo y le pidió la bolsa con las monedas.

“Hay amigo – dijo el mal amigo – no lo podrás creer, pero cuando te fuiste un ratón mordió tu bolsa y se fue llevando tus monedas de una en una, hasta no dejar ni una sola”. El mercader comprendió la mentira del ambicioso amigo pero no dijo nada y se fue fingiendo haber creído la historia.

Ahora bien, el ladrón tenía un hijo que era toda su alegría y el mercader hizo que el hijo de su amigo se quedara unos cuantos días en su casa para darle una lección. Pasado unos días fue a visitar a su amigo. Lo encontró llorando amargamente y entre sollozos le contó que había desaparecido el niño que era toda sualegría de vivir.

“Ah, sí – respondió el mercader – yo vi a un águila llevándose al niño entre las garras”.

“Pero es imposible – contestó el amigo ambicioso – no creo que un águila pueda llevarse un niño entre sus garras”.

“Bueno – respondió el mercader – tan imposible como que un ratón se robe de una bolsa cien monedas de oro”.

Al momento comprendió el mal amigo la lección que estaba recibiendo y fue rápido a devolver las monedas de oro y a la vez recibió de vuelta a su hijo. 


jueves, 25 de abril de 2013

Cambiando de actitud


Un abad del monasterio de Esceta recibió a un joven que quería seguir el camino espiritual. 

- Durante un año, paga una moneda a quien te agreda – le dijo el abad.

Durante doce meses el joven pagó una moneda siempre que era agredido. Al finalizar el año, volvió a presentarse ante el abad, para saber cual era el próximo paso. 


- Ve hasta la ciudad a comprar comida para mí.


En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, se fue hasta la puerta de la ciudad. Cuando el joven se aproximo, comenzó a insultarlo. 

¡Qué bien! dijo al falso mendigo ¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada!

Al oír esto, el abad se dio a conocer.

- Quien es capaz de no darle importancia a lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino de la sabiduría. Tú ya no te tomas los insultos en serio, y por lo tanto estás listo para el próximo paso.


miércoles, 24 de abril de 2013

La Sabiduría de los Padres del Desierto: Aprendiendo a escoger



San Antonio vivía en el desierto, cuando se aproximó un joven.

- Padre, vendí todo lo que tenía y di el dinero a los pobres. Solo guardé unas pocas cosas para que me ayuden a sobrevivir aquí. Me gustaría que me enseñara el camino de la salvación.

San Antonio pidió al muchacho que vendiese también las pocas cosas que había guardado y con el dinero obtenido comprase carne en la ciudad. Al regreso, debía traer la carne atada a su cuerpo.

El muchacho obedeció. Al regresar, fue atacado por perros y halcones, que querían un pedazo de la carne.

- Ya estoy de vuelta – dijo el chico, mostrando el cuerpo arañado, mordido y las ropas en jirones. ¿Por qué me mandó hacer esto?

- Para mostrarte que lo que trajiste de tu pasado no sirve en tu presente. Cuandotengas que escoger un nuevo camino, no traigas experiencias viejas. 

Aquellos que dan un paso nuevo pero quieren mantener un poco de su antigua vida terminan desgarrados por los propios recuerdos.

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