lunes, 17 de octubre de 2011

Huellas






Una noche en sueños vi

que con Jesús caminaba

junto a la orilla del mar

bajo una luna plateada.

 

Soñé que veía en los cielos

mi vida representada

en una seria de escenas

que en silencio contemplaba.

 

Dos pares de firmes huellas

en la arena iban quedando

mientras con Jesús andaba

como amigos conversando.

 

Miraba atento esas  huellas

reflejadas en el cielo

pero algo extraño observé

y sentí gran desconsuelo.

 

Observé que algunas veces

al reparar en las huellas

en vez de ver los dos pares,

veía sólo un par de ellas.

 

Y observaba también yo

que aquel sólo par de huellas

se advertía mayormente

en mis noches sin estrellas.

 

En las horas de mi vida

llenas de angustia y tristeza

cuando el alma necesita

más consuelo y fortaleza.

 

Pregunte triste a Jesús:

“¡Señor, Tú no has prometido

que en mis horas de aflicción

siempre andarías conmigo…?

 

Pero noto con tristeza

que en medio de mis querellas

cuando más siento el sufrir

veo sólo un par de huellas.

 

¿Dónde están las otras dos

que indican Tu compañía

cuando la tormenta azota

sin piedad la vida mía?

 

Y, Jesús me contestó:

con ternura y comprensión;


"Escucha bien, hijo mío,

comprendo tu confusión.




Siempre te amé y te amaré,
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.

Mas si ves solo dos huellas 
en la arena al caminar,
y no ves las otras dos
que se debieran notar,
es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas
porque te llevo en Mis brazos".


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