Bonito documental para pensar y descubrir cual puede ser nuestro camino en la vida.
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martes, 5 de febrero de 2013
martes, 5 de junio de 2012
Vocación
Todas las mañanas, a las diez, cuando suena el gong, por el camino de la escuela encuentro al vendedor que grita:
-¡Brazaletes de cristal!
Nunca tiene prisa, ni está obligado a seguir ningún camino ni llegar a ninguna parte, ni volver, ni volver a una hora fija.
¡Cómo me gustaría ser un vendedor y pasarme el día por las calles, gritando:
-¡Brazaletes, brazaletes de cristal!
Cuando, a las cuatro de la tarde, vuelvo de la escuela, contemplo por la verja de aquella casa cómo el jardinero cava el jardín.
Trabaja como quiere con su azadón, se llena el vestido de polvo, nadie se preocupa de él si se tuesta al sol o si lo cala la lluvia.
¡Cómo me gustaría ser jardinero y cavar, cavar siempre sin que nadie viniera a interrumpirme!
Al anochecer, cuando mi madre me mete en la cama, veo por mi ventana abierta al vigilante, que pasea arriba y abajo por la calleja.
La calleja es estrecha y está solitaria, la farola se yergue como un gigante con un solo y enorme ojo colorado.
El vigilante hace oscilar su linterna al andar, su sombra anda junto a él y nunca, nunca se va a acostar.
¡Cómo me gustaría ser vigilante y andar por la calle toda la noche, y hacer correr las sombras con mi linterna!
jueves, 3 de noviembre de 2011
Tu inclinación más profunda
El discípulo era judío. ¿Qué es lo que debo hacer para ser aceptable a Dios?, preguntó.
¿Y cómo voy a saberlo yo? Respondió el Maestro.
Tú Biblia dice que Abraham practicaba la hospitalidad y que Dios estaba con él. Que a Elías le encantaba orar y que Dios estaba con él. Que David gobernaba un reino y que Dios también estaba con él.
¿Y tengo yo alguna forma de saber cuál es la tarea que se me ha asignado?
Sí. Trata de averiguar cuál es la más profunda inclinación de tu corazón, y síguela.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Primero es lo primero
A una joven concertista de violín le preguntaron cuál era el secreto de su éxito.
Ella respondió: «Descuido planeado». Luego explicó:
Cuando estaba en la escuela había muchas cosas que demandaban mi tiempo. Cuando iba a mi cuarto después del desayuno, tendía mi cama, arreglaba la habitación, barría y hacía cualquier cosa que me llamara la atención. Después corría a mi práctica de violín. Me di cuenta que no estaba progresando como pensaba que debería. Así que cambié el orden de las cosas. Hasta que terminaba mi tiempo de práctica, deliberadamente descuidaba todo lo demás.
Creo que mi éxito se debe a ese programa de descuido planeado»
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