miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Maestro y las cartas.



        

Al Maestro le gustaba jugar a las cartas, 

y un día se encontraba totalmente absorto 

jugando al poker con algunos de sus discípulos 

durante un bombardeo nocturno. 

Cuando interrumpieron el juego para tomar una copa, 

la conversación giró en tomo al tema de la muerte. 

«Si ahora mismo, mientras jugamos, me muriera yo, 

¿qué haríais?», preguntó el Maestro. 

«¿Qué querrías tú que hiciéramos?» 

«Dos cosas. La primera, quitar mi cadáver de en medio». 

«¿Y la segunda?» 

«Repartir cartas». 




martes, 6 de diciembre de 2011

Organización religiosa




«Una de las razones por las que uno 
se adhiere a una organización religiosa  
es porque ésta permite eludir la religión 
con la conciencia tranquila, dijo el Maestro. 

Y refirió entonces la conversación 
que había tenido con una discípula 
que acababa de hacerse novia de un viajante de comercio: 

«¿Es un hombre atractivo?», le preguntó el Maestro. 

«Bueno ... No especialmente». 

«¿Tiene mucho dinero?» 

«Si lo tiene, yo no lo he visto ...» 

«¿No tiene vicios ni malas costumbres?» 

«La verdad es que fuma y bebe mucho más de lo que debiera». 

«¡No te comprendo! 

Si no tienes nada bueno que decir de él, 

¿por qué te casas con él?» 

«Porque se pasa la mayor parte del tiempo viajando. 
De este modo, tendré la satisfacción de estar casada 
sin tener que soportar la carga que supone un marido». 



lunes, 5 de diciembre de 2011

" El único lugar de culto "



Mi párroco me dice que el templo 
es el único lugar en el que debo dar culto. 

¿Qué opinas tú?» 

«Que tu párroco no es la persona más indicada 
para aconsejar al respecto», respondió el Maestro. 

«Pero ¿no es él el experto?» 

En respuesta, el Maestro refirió la experiencia 
que había tenido en un país extraño 
cuando se le ocurrió hojear dos libros sobre el mismo, 
que había adquirido. 

El guía que le acompañaba frunció el ceño, 
señaló uno de los libros y dijo: 

«Ese libro es bueno; el otro es malo». 

«¿Por qué? ¿Acaso el primero contiene más información?» 

El guía negó con la cabeza y dijo: 

«Ese libro dice que se le den al guía cinco dólares; 
el otro dice que se le den sólo cincuenta centavos». 


domingo, 4 de diciembre de 2011

Las prácticas piadosas.



         

El Maestro no era muy dado a las prácticas piadosas. 

Y cuando alguien le preguntó la razón de ello, respondió: 

«Los rayos de la lámpara 

se pierden cuando ésta se halla junto al sol; 

aun el templo más grandioso parece minúsculo 

a los pies del Himalaya».




sábado, 3 de diciembre de 2011

Acción e iluminación



«¿Puede la acción conducir a la iluminación?», 
le preguntaron al Maestro. 

«Sólo la acción conduce a la iluminación», 
fue su respuesta, 
«pero ha de ser una acción desinteresada, 
hecha por sí misma como tal». 

Y explicó cómo un día, 
presenciando un partido de entrenamiento 
de un equipo de fútbol 
junto al hijo pequeño de uno de los jugadores, 
cada vez que éste conseguía un gol, 
todo el mundo aplaudía, 
mientras el pequeño permanecía impávido 
y se limitaba a mirar, aparentemente aburrido. 

«¿Qué te ocurre?», le dijo el Maestro; 

«¿No ves cómo marca goles tu padre?» 

«Sí; hoy sí los marca. Pero hoy es martes, 
y el partido de competición será el viernes ... 
Ya veremos si entonces los sigue marcando ...» 

Y el Maestro concluyó: 

«Desgraciadamente, valoramos las acciones 
si nos ayudan a " marcar goles ", 
pero no en sí mismas».


viernes, 2 de diciembre de 2011

Acción desinteresada



Alguien preguntó al Maestro 
qué significaba «acción desinteresada».. 
Y él respondió: 
«La acción que es querida y realizada por sí misma, 
no por el reconocimiento, la utilidad 
o la ganancia que pueda reportar». 

Y contó el caso de un individuo 
que fue contratado por un investigador, 
el cual le condujo a un patio, le dio un hacha y le dijo: 

«¿Ve usted ese tronco? 

Pues bien, quiero estudiar en usted 
todos los movimientos que se ejecutan para cortarlo ...  
Sólo que deberá usted emplear el lado romo del hacha, 
no el filo. 
Le daré cien dólares por hora». 

El hombre creyó que aquel tipo estaba loco, 
pero la paga parecía excelente, 
de manera que puso manos a la obra. 

Sin embargo, dos horas más tarde le dijo: 
«Lo siento, señor, pero abandono ...» 

«¿Qué pasa? 

¿No está usted conforme con la paga estipulada? 
¡Le daré el doble!» 

«No es eso», dijo el otro. «La paga está bien. 
Lo único es que, cuando corto leña, 
estoy acostumbrado a ver volar las astillas».


jueves, 1 de diciembre de 2011

Tecnología moderna



Un día, hablando de la tecnología moderna, el Maestro contó el caso de un amigo suyo que pretendía infundir a sus hijos el gusto por la música, para lo cual les compró un piano. 

Cuando llegó a su casa aquella misma noche, encontró a sus hijos contemplando el piano absolutamente perplejos. Y, al ver a su padre, le preguntaron: 

¿Cómo se enciende?»