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miércoles, 27 de enero de 2016

UNA VITAL DIFERENCIA



Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí: 

«¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?». 

Y les respondió: 

«Cuando me despierto por las mañanas, me siento como un hombre que no está seguro de vivir hasta la noche». 

Le volvieron a preguntar: 

«Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?». 

Y replicó Uwais: «Sí, lo saben, Pero no todos lo sienten». 


Jamás se ha emborrachado nadie 
a base de comprender intelectualmente 
la palabra VINO. 

martes, 2 de abril de 2013

Diógenes



Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey.

Y le dijo Aristipo:

-Si aprendieras a ser sumiso al rey no tendrías que comer esa basura de lentejas.

A lo que replicó Diógenes:

- Si hubieras aprendido tú a comer lentejas, no tendrías que adular al rey.


lunes, 1 de abril de 2013

Felicidad



Decía un anciano que sólo se había quejado una sola vez en toda su vida. 

Cuando iba con los pies descalzos y no tenía dinero para comprar zapatos. 

Entonces vio a un hombre feliz que no tenía pies y nunca más volvió a quejarse.
 

domingo, 31 de marzo de 2013

Aceptarse para aceptar




-Perdone, señor – dijo el tímido estudiante- pero no he sido capaz de descifrar lo que escribió usted en el margen de mi último examen...

-Le decía a usted que escriba de un modo más legible, le replicó el profesor.

La mayoría de las veces 
los defectos que vemos en los demás 
son nuestros propios defectos

sábado, 30 de marzo de 2013

Nuestros enemigos no son quienes nos odian sino aquellos a quienes nosotros odiamos




Un ex-convicto de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia.

-¿Has olvidado ya a los nazis?- le preguntó a su amigo.

-Sí- dijo éste.

-Pues yo no, aún sigo odiándolos con toda mi alma.

Su amigo le dijo apaciblemente:

-Entonces aún siguen teniéndote prisionero.


martes, 25 de diciembre de 2012

Abraham



Un día Abraham invitó un pobre a comer a su casa. Cuando Abraham daba gracias, el invitado empezó a maldecir a Dios y a decir que no soportaba oír hablar de su Santo Nombre.

Encendido de ira, Abraham expulsó al blasfemo de su casa.

Aquella noche, cuando Abraham hacía sus oraciones, Dios le dijo:

- Este hombre ha blasfemado de mí y me ha injuriado durante cincuenta años y, no obstante, yo le he dado de comer y de beber cada día. ¿No podías tú soportarlo durante una sola comida?

Fuente: autor Anthony de Mello

domingo, 23 de diciembre de 2012

Fuego



El maestro Zen Mu-nan sabía que no tenía más que un sucesor: su discípulo Shoju.

Un día le hizo llamar y le dijo:

- Yo ya soy un viejo, Shoju, y eres tú quien debe proseguir estas enseñanzas. Aquí tienes un libro que ha sido transmitido de maestro a maestro durante siete generaciones. Yo mismo he añadido al libro algunas notas que te serán de utilidad. Aquí lo tienes. Consérvalo como señal de que eres mi sucesor.

- Harías mejor en guardarte el libro, replicó Shoju. Tú me transmitiste el Zen sin necesidad de palabras escritas y seré muy dichoso de conservarlo de este modo.

- Lo sé, lo sé – dijo con paciencia Mu-nan. Pero aún así el libro ha servido a siete generaciones y también puede ser útil para ti. De modo que tómalo y consérvalo.

Se hallaban los dos hablando junto al fuego. En el momento en que los dedos de Shoju tocaron el libro, lo arrojó al fuego. No le apetecían nada las palabras escritas.

Mu-nan; a quien nadie había visto jamás enfadado, gritó:

- ¿Qué disparate estás haciendo?

Y Shoju le replicó:

- ¿Qué disparate estás diciendo?

Maestro: el guru habla con autoridad de lo que él mismo ha experimentado. 

Nunca cita un libro.


Fuente: El canto del pájaro de Anthony de Mello


lunes, 10 de diciembre de 2012

Nos complicamos la vida



Cuando se le preguntaba por su iluminación, el Maestro siempre se mostraba reservado.

Los discípulos intentaban por todos los medios hacerle hablar. Todo lo que sabían al respecto era lo que en cierta ocasión dijo el Maestro a su hijo más joven, el cual quería saber cómo se había sentido su padre cuando obtuvo la iluminación.

La respuesta fue:

- Como un imbécil.

Cuando el muchacho quiso saber por que, el Maestro le respondió:

- Bueno, veras .. fue algo así como hacer grandes esfuerzos por penetrar en una casa escalando un muro y rompiendo una ventana y darse cuenta después de que estaba abierta la puerta.


jueves, 1 de noviembre de 2012

El aguila de corral



Un hombre se encontró un huevo de águila . Se lo llevó y lo colocó en el nido de una gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos. Durante toda su vida el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos, piaba y cacareaba. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, igual que los pollos. Después de todo ¿no es así como vuelan los pollos?

Pasaron los años y el águila envejeció. Un día divisó muy por encima de su cabeza, en el límpido cielo, un magnífica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo apenas sus poderosas alas doradas.

La vieja águila miraba asombrada hacia arriba. “¿Qué es eso?”, preguntó a una gallina que estaba junto a ella. “Es el águila, la reina de las aves”, respondió la gallina. “Pero no pienses en ella. Tú y yo somos diferentes”

De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y murió creyendo que era una gallina de corral.

(Anthony de Mello)


lunes, 24 de septiembre de 2012

Diógenes



Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey.

Y le dijo Aristipo: "Si aprendieras a ser sumiso al rey, 
no tendrías que comer esa basura de lentejas".

A lo que replicó Diógenes: 

"Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, 
no tendrías que adular al rey".


domingo, 23 de septiembre de 2012

Felicidad



Decía un anciano que sólo se había quejado una vez en toda su vida. 

Cuando iba con los pies descalzos y no tenía dinero para comprar zapatos.

Entonces vio a un hombre feliz que no tenía pies.

Y nunca volvió a quejarse.

sábado, 22 de septiembre de 2012

El poder del miedo



La Peste se dirigía a Damasco y pasó velozmente junto a la tienda del jefe de una caravana en el desierto.-

“¿Adónde vas con tanta prisa?” Le preguntó el jefe.

-“A Damasco. Pienso cobrarme un millar de vidas.”

De regreso de Damasco, la Peste pasó de nuevo junto a la caravana. 

Entonces le dijo el jefe: -“¡Ya sé que te has cobrado 50.000 vidas, 
no el millar que habías dicho!.”

-“No,” le respondió la Peste. -“Yo sólo me he cobrado mil vidas. 

El resto se las ha llevado el Miedo.”


miércoles, 19 de septiembre de 2012



Un ex-convicto de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él 
tan penosa experiencia.

”¿Has olvidado ya a los nazis?” le preguntó a su amigo.

“Si”, dijo este. 

”Pues yo no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma.”

Su amigo le dijo apaciblemente:

”Entonces, aún siguen teniéndote prisionero.”

Nuestros enemigos no son los que nos odian, 
sino aquellos a quienes nosotros odiamos. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Nuestros muros



Un oso recorría constantemente, arriba y abajo, los seis metros de largo de la jaula. 

Cuando, al cabo de cinco años, quitaron la jaula, el oso siguió recorriendo arriba y abajo 
los mismos seis metros, como si aún estuviera en la jaula.

-“Los muros que nos aprisionan son mentales, no reales”.


viernes, 10 de agosto de 2012

EL CANTO DEL PAJARO



Los discípulos tenían multitud de preguntas que hacer acerca de Dios. 

Les dijo el Maestro: «Dios es el Desconocido y el Incognoscible. Cualquier 
afirmación acerca de Él, cualquier respuesta a vuestras preguntas, no será más que 
una distorsión de la Verdad». 

Los discípulos quedaron perplejos: «Entonces, ¿por qué hablas sobre Él?». 

«¿Y por qué canta el pájaro?», respondió el Maestro. 

El pájaro no canta porque tenga una afirmación que hacer. Canta porque tiene un 
canto que expresar. 

Las palabras del alumno tienen que ser entendidas. Las del Maestro no tienen que 
serlo. Tan sólo tienen que ser escuchadas, del mismo modo que uno escucha el viento 
en los árboles y el rumor del río y el canto del pájaro, que despiertan en quien lo 
escucha algo que está más allá de todo conocimiento.


jueves, 9 de agosto de 2012

LOS CINCO MONJES




El Lama del Sur dirigió una urgente llamada al gran Lama del Norte pidiéndole 
que le enviara a un monje sabio y santo que iniciara a los novicios en la vida 
espiritual. Para general sorpresa, el Gran Lama envió a cinco monjes. en lugar de uno 
solo. Y a quienes le preguntaban el motivo, les respondía enigmáticamente: 

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El grupo llevaba algunos días en camino cuando llegó corriendo hasta ellos un 
mensajero. que les dijo: 

«El sacerdote de nuestra aldea ha muerto. Necesitamos que 
alguien ocupe su lugar». La aldea parecía un lugar confortable y el sueldo del 
sacerdote era bastante atractivo. A uno de los monjes le entró un súbito interés 
pastoral por aquella gente y dijo: 

«No sería yo un verdadero budista si no me quedara 
a servir a esta gente». De modo que se quedó. 

Unos días más tarde sucedió que sé encontraban en el palacio de un rey que se 
encaprichó de uno de los monjes. «Quédate con nosotros», le dijo el rey, «y te casarás 
con mi hija. Y cuando yo muera, me sucederás en el trono». 

El monje se sintió atraído 
por la princesa y por el brillo de la realeza, de manera que dijo: «¿Qué mejor modo de 
influir en los súbditos de este reino para inclinarlos al bien que siendo rey de todos 
ellos? No sería un buen budista si no aceptara esta oportunidad de servir a la causa de 
nuestra santa religión». De modo que también éste se quedó. 

El resto del grupo siguió su camino y una noche, hallándose en una región 
montañosa, llegaron a una solitaria cabaña habitada por una bella muchacha que les 
ofreció cobijo y le dio gracias a Dios por haberle enviado a aquellos monjes. Sus 
padres habían sido asesinados por los bandidos y la muchacha se encontraba sola y 
llena de ansiedad. A la mañana siguiente, cuando llegó la hora de partir, uno de los 
monjes dijo: «Yo me quedaré con esta muchacha. No sería un auténtico budista si no 
practicara la compasión». Fue el tercero en abandonar. 

Los dos restantes llegaron, por último, a una aldea budista, donde, para su 
espanto, descubrieron que todos los habitantes de la aldea habían abandonado su 
religión y habían sido convencidos por un guru hindú. Uno de los dos monjes dijo: «Es 
mi deber hacia esta pobre gente y hacia el Señor Buda quedarme aquí y reconducirlos 
a la verdadera religión». Fue el último en abandonar. 

Por fin, el quinto monje llegó ante el Lama del Sur. El Gran Lama del Norte había 
tenido razón, después de todo.

Hace años inicié la búsqueda de Dios. Una y otra vez me apartaba del camino. Y 
siempre por los mejores motivos: para reformar la liturgia, para transformar las 
estructuras de la Iglesia, para actualizar mis estudios bíblicos y aprender la teología 
pertinente... Por desgracia, me resulta más fácil embarcarme en el trabajo religioso, sea 
cual sea, que perseverar firmemente en aquella búsqueda.


miércoles, 8 de agosto de 2012

¿QUIÉN SOY YO?



Este es un cuento de Attar de Neishapur. 

El amante llamó a la puerta de su amada. «¿Quién es», preguntó la amada desde 
dentro. «Soy yo», dijo el amante. «Entonces márchate. En esta casa no cabemos tú y 
yo». 

El rechazado amante se fue al desierto, donde estuvo meditando durante meses, 
considerando las palabras de la amada. Por fin regresó y volvió a llamar a la puerta. 

«¿Quién es?». «Soy tú». 

Y la puerta se abrió inmediatamente.


martes, 7 de agosto de 2012

LA FALTA DE MEMORIA DEL AMOR



«¿Por qué no dejas nunca de hablar de mis pasados errores?», le preguntó el marido a su mujer. «Yo pensaba que habías perdonado y olvidado». 

«Y es cierto. He perdonado y olvidado», respondió la mujer. «Pero quiero estar segura de que tú no olvides que yo he perdonado y olvidado». 

Un diálogo: 

El discípulo: «;No te acuerdes de mis pecados, Señor!». 

El Señor.: «¿Pecados? ¿Qué pecados? Como tú no me los recuerdes... Yo los he olvidado hace siglos». 

El Amor no lleva cuenta de las ofensas.


lunes, 6 de agosto de 2012

El zorro mutilado



Fábula del místico árabe Sa'di: 

Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, 
por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un 
tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de 
la carne para el zorro. 

Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El 
comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: «Voy 
también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará 
cuanto necesito». 

Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y. el pobre hombre estaba 
casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: «¡Oh, tú, que te 
hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y 
deja ya de imitar al pobre zorro mutilado».


domingo, 5 de agosto de 2012

Los profesionales



Mi vida religiosa ha estado enteramente en manos de profesionales. Si yo quiero aprender a orar, acudo a un director espiritual; si deseo descubrir la voluntad de Dios con respecto a mí, acudo a un retiro dirigido por un experto; para entender la Biblia recurro a un escriturista; para saber si he pecado o no, me dirijo a un moralista; y para que se me perdonen los pecados tengo que echar mano de un sacerdote. 

El rey de unas islas del Pacífico Sur daba un banquete en honor de un distinguido huésped occidental. 

Cuando llegó el momento de pronunciar los elogios del huésped, Su Majestad siguió sentado en el suelo mientras un orador profesional, especialmente designado al efecto, se excedía en sus adulaciones. 

Tras el elocuente panegírico, el huésped se levantó para decir unas palabras de agradecimiento al rey. 

Pero Su Majestad le retuvo suavemente: «No se levante, por favor», le dijo. «Ya he encargado a un orador que hable por usted. En nuestra isla pensamos que el hablar en público no debe estar en manos de aficionados». 

Yo me pregunto: ¿no preferiría Dios que yo fuera más 'aficionado' en mi relación con El?