viernes, 19 de octubre de 2012

Cereza, caballo, alga y plata



El maestro Roshi te golpea con uno de sus dedos en el hombro. Sin pronunciar palabra, te giras y te mira fijamente, y, por fin, te reclama:

- ¿y bien?

- y bien ¿qué?, maestro, -le respondes-

- Verás Rama, -dice el maestro-, las cosas no son lo que parecen. Esta cereza también es un caballo y una alga del río Kinsei, como también un trozo de plata de la mina de Iwami Gizan. Cualquier cosa comprende todas las cosas de este mundo. Naturalmente, no existe eso que llamamos tú o yo o él, pero si te reclamo te giras con el tacto de mis manos. Te sientes apelado. ¿Quiénes somos, Rama?, ¿qué somos?. Sin darte cuenta fluyes en las aguas del río igual que tu presente e igual que tu futuro, igual que el mundo, igual que el universo, más allá del tiempo y más allá de la vida. Has de pensar en esto cuando llegue la noche.

Extraído de La Casa Transparente


jueves, 18 de octubre de 2012

Mi lavadora arrinconada



Ayer mientras desempaquetaba aquella lavadora ,que en su tiempo fue una de las mejores, me vinieron a la cabeza una serie de pensamientos.Pero al final sobrevino una de aquellas preguntas poderosas que me hicieron ampliar mi perspectiva y tomar conciencia: ¿Tengo alguna lavadora en mi vida?

Muchas veces en la vida dejamos sueños, proyectos, talentos u objetivos (nuestras lavadoras) guardadas en un rincón esperando el momento propicio para ser estrenadas o utilizadas. La vida transcurre hoy y es ahora cuando tenemos el poder necesario para traducir estas “lavadoras” en acción; sin excusas, sin temores, sin mas postergación y con la fe puesta en que lo lograremos.

A veces esperando las condiciones “correctas” se nos pasa una vida privándonos de vivir la vida que realmente deseamos. ¿Cuantos de tus sueños dejaste atrás? ¿Cuantos objetivos sin cumplir? ¿Cuanto tiempo mas vas a dejar que pase sin desarrollar ese talento? ¿Cual es el precio que has pagado por esas “lavadoras” ? .Si hay algo que en este momento que no te satisface, es tiempo de desempolvar las “lavadoras” , de actuar hoy y ahora.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Oruga




Cada día la pequeña Oruga miraba con encanto a las Mariposas, disfrutaba sus colores, su grandes alas y como revoloteaban por el jardín. Siempre decía a sus amigos que volaría como ellas, sin embargo, ellos se burlaban diciéndole que eso era imposible. Algunas veces, las palabras de sus amigos, la hacían sentirse triste; ella siempre tenía fe de que algún día seria mariposa.

Un día, la pequeña oruga se encontraba triste y se decía a sí misma: “nunca lograre volar”, entonces apareció una hormiguita que, al ver la cara de tristeza de la oruga, le pregunto: “¿qué te pasa pequeña oruga?”, la pequeña oruga le explicó el porqué de su tristeza, la hormiga le respondió: “la magia que habita en tu interior algún día te convertirá en lo que realmente deseas ser, simplemente desea con fuerza”.

Oruga sonrió; ahora si tenía la seguridad que algún día tendría alas y emprendería el vuelo como aquellas mariposas. Nunca más dudaría de lo que tanto anhelaba ser; si bien tenía el cuerpo de una oruga, su alma era de mariposa.

Pasado un tiempo, la oruga comenzó a tejer un nuevo traje; sus amigos como siempre se rieron de ella para luego descubrir que había desaparecido. Pasaron días y noches y Oruga no aparecía.

Al cabo de un tiempo y cuando ya habían perdido la esperanza de encontrarla, descubrieron que en el jardín había una bolsita extraña (capullo), se acercaron y grande fue su sorpresa cuando vieron salir de aquel saco a su amiga oruga, que ya no era una oruga, sino una hermosa mariposa con los más bellos y brillantes colores; Revoleteó con elegancia por aquel precioso jardín mostrando sus maravillosas alas, tal y como lo soñó.

A partir de ahí, todos los amigos de Oruga entendieron que el secreto estaba en la magia que posee cada uno en su interior, para ser lo que realmente sueña.


“Todos nacemos con un potencial infinito”
Somos seres maravillosos que podemos alcanzar en nuestra vida todo lo que nos propongamos, lo importante es creer en esa magia que tenemos en el interior y comenzar a tomar acción para alcanzar nuestros sueños. Todos poseemos habilidades extraordinarias que podemos desarrollar y mejorar. 

martes, 16 de octubre de 2012

El mapache



Mapich era un mapache que siempre disfrutaba de la aventura y los paseos al aire libre, sin embargo durante muchos meses había estado postergando su caminata. Finalmente llego el día y alisto su mochila con todo lo que creía necesario para un día de caminata.

Muy feliz y entusiasmado comenzó su camino, pero al poco tiempo se sintió agotado ya que su mochila estaba muy pesada por las cosas que llevaba. Se sentó reviso todo lo que había tenía en el interior y llego a la conclusión que necesitaba todo: el agua, la linterna, la frazada, la radio, las dos chamarras y muchas cosas más. Apenas había pasado dos horas de la caminata y Mapich no podía más: le dolían los pies, los hombros por el peso pero aun así decidió continuar. Para resumir, el peso de la mochila se había vuelto una tortura para el Mapache aun así decidió continuar hasta que llegó un momento que no pudo más y cayo agotado.

En el piso y al no tener fuerzas ni para pararse analizó que el objetivo de su caminata era pasarla bien y que si no había podido hacerlo es porque la mochila estaba muy pesada. Al abrirla nuevamente se dio cuenta que lo único realmente necesitaba era el agua ya que su objetivo era disfrutar de la naturaleza en un encantador momento. Dejo todo lo demás y ya más repuesto se levantó y continuo la caminata.

Fue la mejor caminata de su vida más que todo porque entendió finalmente que era lo más importante para él.

lunes, 15 de octubre de 2012

LA TAZA DE CERAMICA.




Se cuenta que una vez, en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era una en donde vendían vajillas antiguas.

En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tácita.

“¿Me permite ver esa taza?”, preguntó la señora, “¡nunca he visto nada tan fino como eso!” En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tácita comenzó a hablar. La tácita le comentó: “¡Usted no entiende! Yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo.

Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: “¡Por favor, déjame en paz!”. Pero sólo me sonrió y me dijo: “aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”

Después me puso en un horno. ¡Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté por qué mi creador querría quemarme, así que toqué la puerta del horno. A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decía: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”

Finalmente se abrió la puerta. Mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. “¡Así está mucho mejor!” me dije a mí misma, pero apenas me había refrescado cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome. El olor de la pintura era horrible. ¡Sentía que me ahogaba!

“¡Por favor detente!” le gritaba yo a mi creador, pero él sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía “aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”

Al fin dejó de pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno. No era un horno como el primero, sino que era mucho más caliente. Ahora sí estaba segura que me sofocaría. Le rogué y le imploré que me sacara.

Grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo “aguanta un poco más, todavía no es tiempo.” En ese momento me di cuenta que no había esperanza. ¡Nunca lograría sobrevivir a ese horno! Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi creador me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aún más alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara. Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: “¡Mírate!”

Esta eres tú. ¡Yo no podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo! ¡Lo que veía era hermoso! Mi creador nuevamente me dijo: “Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos, pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado.

Sé que te causo mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado. También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras.

¡Ahora tú eres un producto terminado! Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar.

domingo, 14 de octubre de 2012

Ignorancia e Iluminación




Hacia el final de su vida dijéronle al maestro Joshu:

- Si uno habla de ignorancia o de iluminación es como cháchara de niños, armar mucho ruido para nada. ¿No es cierto, maestro? Dinos lo que es la palabra verdadera.

Joshu, ese anciano maravilloso, respondió:

- Tal vez la palabra verdadera sea no decir ninguna de estas dos palabras: ignorancia e iluminación.

- Maestro – insistió uno de sus discípulos -, deja de lado estas dos palabras. Dinos la palabra verdadera.

Y Joshu respondió:

- ¡Om burin pach!

EXPLICACIÓN

Lo que quiere decir nada: no es más que una sucesión de sonidos carentes de sentido. Tal es la palabra verdadera. O dicho de otro modo, la verdad es inexpresable. No es un concepto.

Cuando uno se encuentra, se encuentra en lo que uno es, sin definiciones. Esto no se conceptualiza.

Fuente: El dedo y la luna, Alejandro Jodorowsky

sábado, 13 de octubre de 2012

Levantarse temprano





Para Nasrudín la vida es un absurdo coherente con el que hay que conformarse.
Así, cuando aún era joven, su padre le dijo un día:

- Tendrás que levantarte temprano, hijo mío.

- ¿Y por qué, padre?

- Porque es una costumbre muy buena. Un día que me levanté al alba encontré un saco de oro en el camino.

- ¿Quizá lo habían perdido la noche anterior?

- No, no – dijo el padre -. No estaba allí la noche anterior. Si no lo habría visto al volver a casa.

- Entonces – dijo Nasrudín -, el hombre que había perdido su oro se había levantado todavía más temprano que tú. ¿Ves como levantarse pronto no es bueno para todo el mundo?