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domingo, 4 de noviembre de 2012

El bambú japones



Cuando se siembra una semilla de bambú japonés, hay que regarla y abonarla constantemente. Durante los primeros meses, no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los siete primeros años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.


Sin embargo durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros.


¿Tarda sólo seis semanas en crecer?


No, en realidad, se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.


En la vida cuotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que requiere tiempo.


Por esa impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que luchan de forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.


De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente fustrante.


En esos momentos (que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés. Y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que sí que está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo y madurando.


No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando llegue.


El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.


Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Oruga




Cada día la pequeña Oruga miraba con encanto a las Mariposas, disfrutaba sus colores, su grandes alas y como revoloteaban por el jardín. Siempre decía a sus amigos que volaría como ellas, sin embargo, ellos se burlaban diciéndole que eso era imposible. Algunas veces, las palabras de sus amigos, la hacían sentirse triste; ella siempre tenía fe de que algún día seria mariposa.

Un día, la pequeña oruga se encontraba triste y se decía a sí misma: “nunca lograre volar”, entonces apareció una hormiguita que, al ver la cara de tristeza de la oruga, le pregunto: “¿qué te pasa pequeña oruga?”, la pequeña oruga le explicó el porqué de su tristeza, la hormiga le respondió: “la magia que habita en tu interior algún día te convertirá en lo que realmente deseas ser, simplemente desea con fuerza”.

Oruga sonrió; ahora si tenía la seguridad que algún día tendría alas y emprendería el vuelo como aquellas mariposas. Nunca más dudaría de lo que tanto anhelaba ser; si bien tenía el cuerpo de una oruga, su alma era de mariposa.

Pasado un tiempo, la oruga comenzó a tejer un nuevo traje; sus amigos como siempre se rieron de ella para luego descubrir que había desaparecido. Pasaron días y noches y Oruga no aparecía.

Al cabo de un tiempo y cuando ya habían perdido la esperanza de encontrarla, descubrieron que en el jardín había una bolsita extraña (capullo), se acercaron y grande fue su sorpresa cuando vieron salir de aquel saco a su amiga oruga, que ya no era una oruga, sino una hermosa mariposa con los más bellos y brillantes colores; Revoleteó con elegancia por aquel precioso jardín mostrando sus maravillosas alas, tal y como lo soñó.

A partir de ahí, todos los amigos de Oruga entendieron que el secreto estaba en la magia que posee cada uno en su interior, para ser lo que realmente sueña.


“Todos nacemos con un potencial infinito”
Somos seres maravillosos que podemos alcanzar en nuestra vida todo lo que nos propongamos, lo importante es creer en esa magia que tenemos en el interior y comenzar a tomar acción para alcanzar nuestros sueños. Todos poseemos habilidades extraordinarias que podemos desarrollar y mejorar. 

lunes, 18 de junio de 2012

El bambú y el helecho



Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para tener una última charla con Dios. 'Dios', le dije. '¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?'

Su respuesta me sorprendió…'-Mira a tu alrededor', Él dijo.

'Ves el helecho y el bambú?' -

'Sí', respondí.

'Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua.

El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú.

Sin embargo no renuncié al bambú.

En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.

-Pero no renuncié al bambú.' Dijo Él.

'En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié' me dijo.

'En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.'No renuncié' dijo.

'Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura (20mts). Se había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

'No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar'.

Él me dijo.

'¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?'. 'No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. 'No te compares con otros' me dijo.

'El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso'.

'Tu tiempo vendrá' Dios me dijo. '¡Crecerás muy alto!'

'¿Qué tan alto debo crecer?' pregunté.

'¿Qué tan alto crecerá el bambú?' me preguntó en respuesta .

'¿Tan alto como pueda?' Indagué.

Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida.

sábado, 19 de mayo de 2012

Trabajar duro




Un estudiante de artes marciales fue hasta su profesor y le dijo seriamente, “Soy un devoto al estudiar su sistema marcial. ¿Cuánto tiempo me tomará dominarlo”. La respuesta del profesor fue improvisada, “Diez años”.

Impacientemente, el estudiante replicó, “Pero quiero dominarlo mucho antes que eso. Trabajaré muy duro. Practicaré a diario, diez o más horas al día si es necesario. ¿Cuánto tiempo tomaría entonces?” El profesor pensó por un momento, “veinte años”.


martes, 4 de octubre de 2011

Invierno



Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos.

Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. 

Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto.

Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco". 

Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: "Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá".


domingo, 27 de febrero de 2011

Deja secar la ira




Mariana se puso toda feliz por haber ganado de regalo un juego de té de color rojo.

Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino bien temprano a invitarla a jugar. Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana.

Julia entonces pidió a Mariana que le prestara su juego de té para que ella pudiera jugar sola en el jardín del edificio en que vivían. Ella no quería prestar su flamante regalo pero ante la insistencia de la amiga decidió, hacer hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial.

Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado al suelo. Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota. Llorando y muy molesta Mariana se desahogó con su mamá "¿ves mamá lo que hizo Julia conmigo? Le presté mi juguete y ella lo descuidó todo y lo dejó tirado en el suelo".

Totalmente descontrolada Mariana quería ir a la casa de Julia a pedir explicaciones, pero su madre cariñosamente le dijo:

 "Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando saliste con tu vestido nuevo todo blanco y un coche que pasaba te salpicó de lodo tu ropa? Al llegar a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita no te dejó. ¿Recuerdas lo que dijo tu abuela? Ella dijo que había que dejar que el barro se secara, porque después sería más fácil quitar la mancha.

Así es hijita, con la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero, después es mucho más fácil resolver todo".

Mariana no entendía todo muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre y fue a ver el televisor.

Un rato después sonó el timbre de la puerta...Era Julia, con una caja en las manos y sin mas preámbulo ella dijo: "Mariana, ¿recuerdas al niño malcriado de la otra calle, el que a menudo nos molesta? Él vino para jugar conmigo y no lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de té pero el se enojó y destruyó el regalo que me habías prestado.

Cuando le conté a mi madre ella preocupada me llevó a comprar otro igualito, para ti. ¡Espero que no estés enojada conmigo. No fue mi culpa!“
"¡No hay problema!, dijo Mariana, ¡mi ira ya secó! Y dando un fuerte abrazo a su amiga, la tomó de la mano y la llevó a su cuarto para contarle la historia del vestido nuevo ensuciado de lodo".

Nunca reacciones mientras sientas ira. La ira nos ciega e impide que veamos las cosas como ellas realmente son. Así evitarás cometer injusticias y ganarás el respeto de los demás por tu posición ponderada y correcta delante de una situación difícil.

Acuérdate siempre: ¡Deja secar
  la ira!

domingo, 28 de febrero de 2010

saber estar

La paciencia, el saber que quien está a nuestro lado nos necesita. Sentir que el otro es persona. Dar de lo que hemos recibido. Una bella hsitoria para reflexionar