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domingo, 17 de marzo de 2013

"El muro"




Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían atracarlo. El hombre ingresó a una cueva.

Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba.

Con tal desesperación elevó una plegaria al Creador:

"Dios todopoderoso haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme".

En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que el se encontraba, y vio que apareció una arañita que empezó a tejer una telaraña en la entrada.

El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez mas angustiado:

"Señor te pedí ángeles, no una araña". 

Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.

Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y este quedó esperando su muerte.

Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada.

Entonces se escucho esta conversación:

Primer hombre: - Camina, entremos a esta cueva.

Segundo hombre: - No. Mira que hay telarañas, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las otras.

Pedimos cosas que 
desde nuestra perspectiva humana 
son las que necesitamos, 
pero Dios nos da aquellas pequeñas cosas 
que se pueden volver grandes.


jueves, 7 de marzo de 2013

Disfruta cada momento



Mi amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete envuelto en papel de seda. Esto, dijo, “no es un paquete simple, es lencería” tiró el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje. “Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 o 9 años, nunca lo usó, lo estaba guardando para una “ocasión especial”.

Bueno... creo que esta es la ocasión”... se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria; su esposa acababa de morir.

Volviéndose hacia mí, dijo: “No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial”.

Todavía estoy pensando en esas palabras... y han cambiado mi vida:

Ahora estoy leyendo mas y limpiando menos.

Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín.

Paso mas tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo.

He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.

Ya no guardo mas: uso mis copas de cristal todos los días, me pongo mi saco nuevo par a ir al supermercado, si así lo decido y me da la gana.

Ya no guardo mi mejor perfume para las fiestas especiales, lo uso cada vez que me provoca hacerlo.

Las frases “algún día” y “uno de estos días”, están desapareciendo de mi 
vocabulario.

Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o 
hacerlo ahora.

“No estoy seguro de que habría hecho la esposa de mi amigo, si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que tanto nos preocupa”

“Tu vida es lo que esta pasando ahora” “VIVELA CON TODO”.

martes, 11 de diciembre de 2012

Vestiduras




Cierto día Belleza y Fealdad se encontraron a orillas del mar.

Y se dijeron:

- Bañémonos en el mar.

Entonces se desvistieron y nadaron en las aguas. Instantes más tarde Fealdad regresó a la costa y se vistió con las ropas de Belleza, y luego partió. Belleza también salió del mar, pero no halló sus vestiduras, y era demasiado tímida para quedarse desnuda, así que se vistió con las ropas de Fealdad. Y Belleza también siguió su camino.

Y hasta hoy día hombres y mujeres confunden una con la otra.

Sin embargo, algunos hay que contemplan el rostro de Belleza y saben que no lleva sus vestiduras. Y algunos otros que conocen el rostro de Fealdad, y sus ropas, no lo ocultan a sus ojos.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Música anónima




Un hombre se sentó en una estación de metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero. Tocó seis piezas de Bach durante unos 45 minutos. Durante ese tiempo se calcula que pasaron 1.100 personas por la estación, la mayoría de ellos de camino al trabajo.


Pasados tres minutos, un hombre de mediana edad notó que había un músico que tocaba. Aminoró el paso y se detuvo por unos segundos, enseguida se apresuró a cumplir con su agenda.>>


Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja, sin detenerse y siguió caminando.


Minutos más tarde, una persona se apoyó contra la pared a escuchar, pero miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Seguramente, se le hacía tarde.


El que prestó mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre se apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre empujó fuerte y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaban a seguir caminando. En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo.


Alrededor de 20 personas le dieron dinero, pero siguieron caminando a su ritmo normal. Recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y se hizo el silencio, nadie pareció darse cuenta. Nadie aplaudió ni hubo ningún reconocimiento.


Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, ¡¡uno de los músicos más talentosos del mundo!!


Tocó una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares. Dos días antes de tocar en el metro, Joshua Bell había agotado las entradas en un teatro en Boston, donde los asientos costaban un promedio de $100.


Esta es una historia real:
Joshua Bell tocando de incógnito en la estación de metro, el diario The Washington Post la organizó como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente.


Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado? Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser: Si no tenemos un momento para detenernos y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántos otras cosas que nos estamos perdiendo?

miércoles, 28 de marzo de 2012



Había una vez un hombre poseedor de varios granados en su huerta. Y todos los otoños colocaba las granadas en bandejas de plata fuera de su morada, y sobre las bandejas escribía un cartel que decía así: "Tomen una por nada. Son bienvenidos".

Mas la gente pasaba sin tomar la fruta.

Entonces, el hombre meditó, y un otoño no dejó granadas en las bandejas de plata fuera de su morada, sino que colocó un gran anuncio: "Tenemos las mejores granadas de la tierra, pero las vendemos por más monedas de plata que cualquier otra granada".

Y, créanlo, todos los hombres y mujeres del vecindario llegaron corriendo a comprar.

domingo, 5 de febrero de 2012

El diamante




Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de 
luna llena. Pensaba de esta forma:

"Si tuviera un auto nuevo, sería feliz"

"Si tuviera una casa grande, sería feliz"

"Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz"

En ese momento, tropezó con un bolsita llena de piedras y empezó a 
tirarlas una por una al mar cada vez que decía: "Sería feliz si
tuviera…."

Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la 
cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella 
piedrita era un diamante muy valioso.

Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por 
estar soñando con cosas lujosas. Cada uno de nuestros días es un 
diamante precioso, valioso e irremplazable.

Depende de tí aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca 
más poder recuperarlo.






viernes, 3 de junio de 2011

El Samurai y el Pescador




Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para cobrarlo a la provincia Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por su mal genio. 

El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. A medida que se daba cuenta de que se estaba escondiendo se iba enfureciendo. Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo protegía de la vista. En su enojo, desenvainó su espada y le gritó: ¿"Qué tienes para decirme"?.

El pescador replicó, "Antes de que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente le pido esa posibilidad." 

El Samurai dijo, "Ingrato! Te presto dinero cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera. Habla antes de que cambie de parecer."

"Lo siento", dijo el pescador. " Lo que quería decir era esto: Acabo de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto: “Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano."

El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador. Envainó su espada y dijo: "Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de esto, volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero." Y se fue.

Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, cuando se vio sorprendido por un haz de luz que provenía de su habitación, a través de la puerta entreabierta.

Agudizó su vista y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!

Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de la habitación. Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador: "Si tu mano se alza, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza restringe tu mano."

Volvió a la entrada y dijo en voz alta. "He vuelto". Su esposa se levantó, abriendo la puerta y salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre vestida con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.

El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: "He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!"

El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: "Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el endeudado."


lunes, 9 de mayo de 2011

¡¡Gracias papi, por enseñarme lo pobres que somos !!




Una vez un padre de una familia muy rica, llevó a su hijo a pasear por el campo con el firme propòsito de que su hijo viera cuan pobres eran esos campesinos. Pasaron un dia y una noche completas en la destartalada casita de una familia muy humilde. Al concluir el viaje y de regreso a la casa en su flamante automovil, el padre le pregunta su hijo:
     
Que te parecio?el viaje?

Muy bonito papi!!

¿Viste que tan pobre puede ser la gente? insistió el papá.

Si, respondió el niño.

¿Y que aprendiste, hijo? insistió nuevamente el padre.

Vi, dijo el pequeño, que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. 

Nosotros tenemos una piscina que llega hasta la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. El patio de nosotros llega hasta la pared junto a la calle, ellos tienen  todo un horizonte de patio.

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo.... y su hijo le dice:
              
Gracias papi, por enseñarme lo pobres que somos !!

!! APRENDE Y ENSEÑA EL VERDADERO VALOR DE LAS COSAS !!

sábado, 19 de marzo de 2011

La historia real de Joshua Bell y su violín




Joshua Bell (EEUU, 1967) es uno de los mejores intérpretes del mundo, y entre sus muchos éxitos destaca que interpretó la banda sonora de la película El violín rojo, que fue galardonada con un oscar.

Esa mañana en Washington tocaba unStradivarius del siglo XVIIIvalorado en 3,5 millones de dólares, y tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca.

No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizandoun experimento socialpromovido por  el diario The Washington Post sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. Los objetivos eran descubrir lo siguiente: en un ambiente banal y a una hora inconveniente

  • ¿Está la gente preparada para percibir la belleza?

  • ¿Nos detenemos a apreciarla?

Según los pronósticos de expertos como Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EEUU, el músico debería recaudar unos150 dólares, de 1.000 personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza y unas 100 echarían dinero.

Los resultados finales fueron muy muy inferiores y lo curioso es que los individuos que más apreciaron el arte fueronun rockero y niños.

La persona que se paró más tiempo a escucharle, 7’, fue un treintañero funcionario del Departamento de Energía de EEUU que la única música clásica que conocía eran los “clásicos del rock”, pero que posteriormente declaró lo siguiente: “fuera lo que fuera lo que estaba tocando el virtuoso,me hacía sentir en paz“.

Y quienes más atención prestaron fueron NIÑOS PEQUEÑOS. Uno de 3 años se plantó delante del músico pero su madre le impidió disfrutar de la música y lo arrastraba aunque el niño seguía mirando con la cabeza girada. Eso ocurrió con más niños y todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

1.¿Qué aprendió el violinista? Humildad. Estas son sus palabras:
“Era una sensación extraña, la gente me estaba… ignorando. Habitualmente me molesta que la gente tosa en mis recitales, o que suene un teléfono móvil; sin embargo, en la estación de metro me sentía extrañamente agradecido cuando alguien me tiraba a la funda del violín unos centavos”.
2. ¿Qué aprendieron los expertos?
Su generosa conclusión es: “que el contexto importa, y que una estación de metro en hora punta no permite que la gente aprecie la belleza”.
3. ¿Qué podemos aprender nosotros?Varias cosas.
Que los niños son nuestros mejores maestros como ya hemos indicado aquí envarias ocasiones y que deberíamos hacer más caso asu sabiduría y bondad innata porque están exentos de prejuicios. Ellos no veían a un músico callejero “pobre y fracasado” sino a un artista que regala felicidad y altas vibraciones, y no les importa el tiempo y los compromisos sino elaquí y ahora.
Y sobre todo, la gran lección es:

Si no tenemos un instante 
para detenernos a escuchar

a uno de los mejores músicos 
interpretar la mejor música escrita,
¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?






miércoles, 2 de febrero de 2011

La caja de Besos



Hace ya algún tiempo un hombre castigó a su pequeña hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envoltura. El dinero le era escaso en esos días, por lo que explotó en furia cuando vio a la niña tratando de envolver una caja.


A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la caja envuelta y le dijo: “Esto es para ti, papito”. Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió la caja y la encontró vacía, otra vez gritó con ira: “¿acaso no sabes que cuando se le da un regalo a alguien se supone que tiene que haber algo dentro?”

La pequeña volteó hacia arriba el rostro y con lágrimas en los ojos dijo: “¡Oh, papito, no está vacía! Yo soplé un montón de besos dentro de esa caja y todos son para ti”.
El padre se sintió morir, rodeó con sus brazos el pequeño cuerpo de su hija y le suplicó que lo perdonara.

Dicen que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y que siempre que se sentía derrumbado, tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija había depositó ahí.
De alguna forma cada uno de nosotros hemos recibido alguna caja llena de amor incondicional y de besos de nuestros hijos, amigos, familia...

Nadie poseerá jamás un propiedad más grande

viernes, 28 de enero de 2011

Maestra, ¿qué es el amor?




Maestra, ¿qué es el amor?

Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:

  • Maestra… ¿qué es el amor?
La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
  • Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.
El primer alumno respondió:
  • Yo traje esta flor… ¿no es bonita?
A continuación, otro alumno dijo:

  •  Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.

Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.
La maestra se dirigió a ella:
  • Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?
La criatura, tímidamente, respondió:

  • Lo siento, seño. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté coger ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí… 

Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído?

La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón. 

El amor es algo que se siente.
Hay que tener sensibilidad para vivirlo.