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viernes, 15 de febrero de 2013

El árbol con frutas



- Las adversidades pueden ser causa de crecimiento y de iluminación – dijo el maestro.

Y lo explicó del siguiente modo:

- Había un pájaro que se refugiaba a diario en las ramas secas de un árbol que se alzaba en medio de una inmensa llanura desértica. Un día, una ráfaga de viento arrancó la raíz del árbol, obligando al pobre pájaro a volar cien millas en busca de un nuevo refugio… hasta que, llegó a un bosque lleno de árboles cargados de ricas frutas.

Y concluyó el Maestro:

- Si el árbol seco se hubiera mantenido en pie, nada hubiera inducido al pájaro a renunciar a su seguridad y echarse a volar.

domingo, 7 de octubre de 2012

Buena suerte o mala suerte




Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita en el campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:

-Tu caballo se escapó, ¿qué harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Quién lo sabe.

Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:

-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar ¡Qué buena suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Quién lo sabe.

Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y cayó al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:

-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

El hombre, otra vez lo miro y dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Quién lo sabe.

Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. 
¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre lo miró diciendo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Quién lo sabe.

¿Cómo ves tú tu suerte?

domingo, 17 de julio de 2011

El Burro




Un día, el burro de una campesina se cayó en un pozo. El animal lloró durante horas, mientras la campesina trataba de averiguar qué hacer. 

Finalmente la campesina decidió que el animal ya estaba viejo, el pozo estaba seco, y necesitaba ser tapado de todas formas y que realmente no valía la pena sacar al burro. 
Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarla. Todos cogieron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. 

Después, para sorpresa de todos, se tranquilizó... Después de unas cuantas paladas de tierra, la campesina miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble... Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba. 
Mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal, él se sacudía y daba un paso hacia arriba. Pronto todos vieron sorprendidos cómo el burro llegaba hasta la boca del pozo, pasaba por encima del borde y salía trotando. 

La vida va a echarnos tierra, todo tipo de tierra... El truco para salirse del pozo es sacudirse la tierra y dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Nosotros podemos salir de los más profundos huecos, si nunca damos nuestro brazo a torcer. Sacudirse y dar un paso hacia arriba... 



Jorge Bucay

lunes, 27 de diciembre de 2010

Vendedores de zapatos



Es la historia de dos vendedores de zapatos a quienes sus respectivas empresas enviaron a África para vender sus productos. 


Tan pronto como desembarcaron, el primer vendedor vio que todo el mundo iba descalzo y mandó un telegrama a su jefe: Vuelvo en el primer barco. Aquí nadie utiliza zapatos. 


Una semana más tarde llegó un segundo vendedor, el cual se encontró con la misma situación: sólo se veía gente descalza por las calles. 


Pero éste envió el siguiente telegrama a su empresa: Me quedo aquí. Perspectivas fabulosas. No tenemos competencia



Todo depende del ojo del que mira.

sábado, 10 de abril de 2010

Nada sucede porque si

¿Crees en el mundo de las coincidencias?

Dicen que haberlas, hay las.

El mundo es un pañuelo donde nuestras vidas se pueden encontrar una vez más a lo largo del tiempo, y cuando yo te necesité, tu me diste sin conocerme. Y ahora yo te doy.... Bonita historia