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martes, 18 de diciembre de 2012

El incrédulo



Un hombre estaba escuchando a un yogui que declaraba:

- Os puedo decir que el mantra tiene el poder de conduciros al Ser.

El hombre incrédulo protestó:

- Esa afirmación carece de fundamento.

- ¿Cómo puede la repetición de una palabra conducirnos al Ser?

- Eso es como decir que si repitiéramos “pan, pan, pan”, se haría realidad el pan y se manifestaría.

El yogui se encaró con el incrédulo y le gritó:

- Siéntate ahora mismo, sinvergüenza.

El hombre se llenó de rabia.

Era tal su incontrolada ira que comenzó a temblar, y furioso vociferó:

- ¿Cómo te atreves a hablarme de ese modo?

- ¿Y tú te dices un hombre santo y vas insultando a los otros?

Entonces, con mucho afecto y ternura, el yogui le dijo:

- Siento mucho haberte ofendido.

Discúlpame. Pero, dime, ¿qué sientes en este momento?

- ¡Me siento ultrajado!

Y el yogui declaró:

- Con una sola palabra injuriosa te has sentido mal.

- Fíjate el enorme efecto que ha ejercido sobre ti.

- Si esto es así, ¿por qué el vocablo que designa al Ser no va a tener el poder de transformarte?

Somete la enseñanza a la experiencia. 
Los métodos son instrumentos 
para alcanzar la liberación interior.


sábado, 30 de julio de 2011

Isaac muere




Isaac muere

Cierto rabino era adorado por su comunidad, todos se quedaban encantados con lo que decía.
Menos Isaac, que no perdía oportunidad de contradecir las interpretaciones del rabino, señalar los fallos en sus enseñanzas. A los demás les indignaba esta actitud, pero no podían hacer nada.
Un día Isaac se murió. Durante el entierro, la comunidad notó que el rabino estaba profundamente triste.
¿Por qué tanta tristeza? – comentó alguien. – ¡Él vivía señalando defectos en todo lo que usted decía!
- No me lamento por mi amigo que hoy está en el cielo – respondió el rabino. – Me lamento por mí mismo. Mientras que todos me reverenciaban, él me desafiaba y yo estaba obligado a mejorar. Ahora que ya se fue, tengo miedo de parar de crecer.