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martes, 13 de noviembre de 2012

Ulises y las sirenas



Ulises, en el camino de regreso a Itaca, es puesto sobre aviso por la hechicera Circe del peligro que les acechará al transitar junto al territorio de las sirenas. Las sirenas atraían a los navegantes con un canto melodioso e irresistible para después asesinarlos.

Ulises desea más que nada llegar a casa de Penélope y, dispuesto a poner todos los medios a su alcance para lograr su objetivo, tapona los oídos de sus marinos con cera y se hace atar al mástil con orden expresa de que suceda lo que suceda, no lo suelten del mismo.

sábado, 19 de mayo de 2012

Trabajar duro




Un estudiante de artes marciales fue hasta su profesor y le dijo seriamente, “Soy un devoto al estudiar su sistema marcial. ¿Cuánto tiempo me tomará dominarlo”. La respuesta del profesor fue improvisada, “Diez años”.

Impacientemente, el estudiante replicó, “Pero quiero dominarlo mucho antes que eso. Trabajaré muy duro. Practicaré a diario, diez o más horas al día si es necesario. ¿Cuánto tiempo tomaría entonces?” El profesor pensó por un momento, “veinte años”.


domingo, 12 de junio de 2011

El perro de Mac Gyver

Hay cosas que hacen pensar y reflexionar uno. Te dejo este vídeo y tan sólo una pregunta: ¿Cómo actúas tu ante las dificultades?



domingo, 16 de enero de 2011

Disciplina y Libertad



Tino manifestaba un deseo constante de entendimiento con todo clase de animales, menos con los perros, de los que decía que, pese a ser el mejor amigo del hombre, también suelen ponerse locos y arremeten contra sus amos. 

En esta ocasión venía empeñado en conseguir algo que nunca había podido lograr. Se trataba de dejar en libertad a un gorrión en el interior de la casa con intención de que regresara a la jaula para comer o beber, por su propia voluntad. Esto lo llegó a conseguir a plena satisfacción. Pero después de un largo periodo de adiestramiento, la siguiente prueba consistía en abrir las ventanas y lo dejaba volar a la calle, siempre con la esperanza de que volvería. Y aquí era donde le fallaban sus planes, porque ya lo había intentado varias veces y ninguno regresaba.

Después de cada intento, la paciencia era su aliada, y desde su puesto de observación esperaba horas tratando de descubrir la razón por lo que no se decidían a volver, o eliminaba obstáculos que pudieran impedir su regreso. 

-¿Cuál será la clave secreta -se preguntaba Tino constantemente- para que una criatura obedezca ciegamente a otra sin sombras de recelo? 

-Si no me obedece ¿será por miedo, será por desprecio, será porque no encuentra a mi lado el estímulo que le pueda retener? 

-No, yo diría más bien -se contestaba- que todo obedece al hecho de recibir una educación adecuada desde los inicios de la vida. 

Y al tiempo que abría la ventana y lo dejaba en libertad, le decía resignado: 

-Si no vuelves, no te culpo, ni recrimino tu actitud: eso lo haría cualquier criatura que busca la libertad. 

Mientras tanto, su diminuta figura desaparecía de su vista. 

-Está claro –decía Tino- que la educación complementada con una buena dosis de disciplina, ausente de humillación, es el mejor medio para alcanzar los logros más insospechados.

Después de muchas pruebas y profundas reflexiones al respecto, los gorriones le hicieron comprender que la vida es algo más: La vida es vivir con sus luces y sombras sin miedo a la libertad. La vida es capacidad de decidir por sí solo sin esperar la mirada de aprobación del otro. 

-Es evidente que me falta algo que nunca llegaré a lograr. Pero como tantas otras cosas en la vida -se reprochaba a sí mismo-, muchas veces es preferible renunciar a una manía, a un capricho, a un empeño; un deseo con visos de imposible, antes que malgastar nuestra vida y convertirnos en esclavos de una obsesión.

Goreño