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domingo, 5 de agosto de 2012

Los profesionales



Mi vida religiosa ha estado enteramente en manos de profesionales. Si yo quiero aprender a orar, acudo a un director espiritual; si deseo descubrir la voluntad de Dios con respecto a mí, acudo a un retiro dirigido por un experto; para entender la Biblia recurro a un escriturista; para saber si he pecado o no, me dirijo a un moralista; y para que se me perdonen los pecados tengo que echar mano de un sacerdote. 

El rey de unas islas del Pacífico Sur daba un banquete en honor de un distinguido huésped occidental. 

Cuando llegó el momento de pronunciar los elogios del huésped, Su Majestad siguió sentado en el suelo mientras un orador profesional, especialmente designado al efecto, se excedía en sus adulaciones. 

Tras el elocuente panegírico, el huésped se levantó para decir unas palabras de agradecimiento al rey. 

Pero Su Majestad le retuvo suavemente: «No se levante, por favor», le dijo. «Ya he encargado a un orador que hable por usted. En nuestra isla pensamos que el hablar en público no debe estar en manos de aficionados». 

Yo me pregunto: ¿no preferiría Dios que yo fuera más 'aficionado' en mi relación con El?


jueves, 9 de junio de 2011

El médico ignorante



Los demás médicos habían asegurado que, aunque no estaba en peligro, su mal sería de larga duración; únicamente el médico ignorante le dijo que tomara todas sus disposiciones porque no pasaría del día siguiente.
Al cabo de algún tiempo, el enfermo se levantó y salió, pálido y caminando con dificultad. Nuestro médico le encontró y le dijo:
- ¿Cómo están, amigo, los habitantes del infierno?

- Tranquilos – contestó -, porque han bebido el agua del Lecteo.

- Pero últimamente Hades y la Muerte proferían terribles amenazas contra los médicos porque no dejan morir a los enfermos, y a todos los apuntaban en su libro. Iban a apuntarte a ti también, pero yo me arrojé a sus pies jurándoles que no eras un verdadero médico y diciendo que te habían acusado sin motivo.



Ten cuidado 

con los que pretenden arreglar tus problemas 

sin tener preparación para ello.