miércoles, 10 de noviembre de 2010

El sabio



Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de  El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.

El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y  un banco.

- ¿Dónde están sus muebles? preguntó el turista. Y el sabio, rápidamente, también preguntó: 

- Y dónde están          los suyos...?

- ¿Los míos?, se sorprendió el turista. ¡Pero si  yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también... concluyó el sabio. "La vida en la tierra es solamente temporal... sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices".

"El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.  Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables." 

martes, 9 de noviembre de 2010

EL ZORRO MUTILADO

EL ZORRO MUTILADO

Fábula del místico árabe Sa´:

Un hombre que pasaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vió llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca.

El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro. Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios, y se dijo a sí mismo: "Voy también yo a quedarme en un rincón confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito".

Así lo hizo durante muchos días, pero no sucedió nada y el pobre hombre ya estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una voz que le decía: "Oh, tú que te hayas en la senda del error, abre tus ojos a la verdad, sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado".

Por la calle vi a una niña aterida y tiritando de frío dentro de su ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios: "¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?".

Durante un rato Dios guardó silencio, pero aquella noche, de improviso, me respondió: "Ciertamente que he hecho algo, te he hecho a ti.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El explorador

El explorador

E l explorador había regresado junto a los suyos, que estaban ansiosos por saberlo todo acerca del Amazonas. Pero, ¿cómo podía él expresar con palabras la sensación que había inundado su corazón cuando contempló aquellas flores de sobrecogedora belleza y escuchó los sonidos nocturnos de la selva? ¿Cómo comunicar lo que sintió en su corazón cuando se dio cuenta del peligro de las fieras o cuando conducía su canoa por las inciertas aguas del río?

Y les dijo: "Id y descubridlo vosotros mismos. Nada puede sustituir al riesgo y a la experiencia personales". Pero, para orientarles, les hizo un mapa del Amazonas. Ellos tomaron el mapa y lo colocaron en el Ayuntamiento. E hicieron copias de él para cada uno. Y todo el que tenía una copia se consideraba un experto en el Amazonas, pues, ¿no conocía acaso cada vuelta y cada recodo del río, y cuán ancho y profundo era, y dónde había rápidos y dónde se hallaban las cascadas?

El explorador se lamentó toda su vida de haber hecho aquel mapa. Habría sido preferible no haberlo hecho.

  Cuentan que Buda se negaba resueltamente a hablar de Dios.

Probablemente sabía los peligros de hacer mapas para expertos en potencia.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El pescador satisfecho

El pescador satisfecho

El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.

" ¿Por qué no has salido a pescar? ", le preguntó el industrial.

"Porque ya he pescado bastante por hoy ", respondió el pescador.

" ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? ", insistió el industrial.

" ¿Y qué iba a hacer con ello?" , preguntó a su vez el pescador.

"Ganarías más dinero" , fue la respuesta. "De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo".

"¿Y qué haría entonces?" , preguntó de nuevo el pescador.

"Podrías sentarte y disfrutar de la vida" , respondió el industrial.

"¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?", respondió el satisfecho pescador.

sábado, 6 de noviembre de 2010

El maestro zen y el cristiano



El maestro Zen y el cristiano

Una vez visitó un cristiano a un maestro Zen y le dijo: 

"Permíteme que te lea algunas frases del Sermón de la Montaña".

"Las escucharé con sumo gusto", replicó el maestro.

El cristiano leyó unas cuantas frases y se le quedó mirando. 

El maestro sonrió y dijo: "Quienquiera que fuese el que dijo esas palabras, ciertamente fue un hombre iluminado".

Esto agradó al cristiano, que siguió leyendo. 

El Maestro le interrumpió y le dijo: " Al hombre que pronunció esas palabras podría realmente llamársele Salvador de la humanidad".

El cristiano estaba entusiasmado y siguió leyendo hasta el final. 

Entonces dijo el Maestro: "Ese sermón fue pronunciado por un hombre que irradiaba divinidad".

La alegría del cristiano no tenía límites. Se marchó decidido a regresar otra vez y convencer al Maestro Zen que debería hacerse cristiano.

De regreso a su casa se encontró con Cristo, que estaba sentado junto al camino: "¡Señor!" le dijo entusiasmado, "¡he conseguido que aquel hombre confiese que eres divino!".

Jesús sonrió y dijo: "¿Y qué has conseguido sino hacer que se hinche tu ego cristiano?".

viernes, 5 de noviembre de 2010

El puercoespín





La fábula del puercoespín

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.



Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.


Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de  la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro. De esa forma puderon vivir.

Moraleja de la historia:



La mejor relación 
no es aquella que une a personas perfectas, 
sino aquella en que cada individuo 
aprende a vivir 
con  los defectos de los demás 
y a admirar sus cualidades.



jueves, 4 de noviembre de 2010

El emperador va desnudo





Autor: Hans Christian Andersen.
El Maravilloso Traje del Emperador.


Hubo una vez un emperador que era muy presumido, sólo pensaba en comprarse vestidos. Tenía un grupo muy numeroso de sastres que constantemente le hacían nuevos ropajes, porque deseaba ser el emperador mejor vestido de todos los reinos del mundo.


Cierto día llegaron al palacio imperial dos pícaros muchachos, pidiendo ser recibidos por su majestad. Decían que eran unos afamados sastres que venían de lejanas tierras. El emperador, al conocer la noticia, les hizo pasar inmediatamente.


- Majestad, hemos traído una tela que es una maravilla -dijo uno de los pícaros.


- No la pueden ver los ignorantes, pero a los inteligentes les gusta mucho -dijo el otro.


El emperador se entusiasmó con lo que decían y pidió a los falsos sastres que le comenzaran inmediatamente un vestido con aquella tela, que enseñaría a todo el mundo.


Los pícaros pidieron para los gastos grandes sumas de dinero y joyas valiosísimas. Hacían creer que cortaban y cosían el vestido, cuando, en realidad, no cosían nada. Y aquellos que lo veían, para que no les llamaran ignorantes, decían que era un vestido muy original.


Llegó el día en que el emperador fue a probarse el famoso vestido. Cuando se lo presentaron quedó admirado. ¡No veía el vestido! Y para que sus súbitos no pensaran que no era inteligente, decidió disimular.


Todo el pueblo esperaba que pasara el emperador, ya que tenía gran curiosidad sobre cómo sería el majestuoso ropaje. Entonces apareció el emperador. Iba caminando desnudo ante el asombro de todos.


Un gran silencio se hizo en la calle, pero nadie dijo nada para que no se le llamara ignorante. Sólo un niño, con su inocencia, dijo:


- ¡Mirad, mirad, el emperador va desnudo!


Ante esto, todo el mundo dijo lo mismo y el emperador sintió mucha vergüenza. Fue un día triste para él.


Aprendió una gran lección: 


LO IMPORTANTE EN ESTA VIDA NO SON LOS ROPAJES, 
SINO SER SINCERO EN TODO LO QUE HACES.