Mostrando entradas con la etiqueta afrontar la realidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta afrontar la realidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de enero de 2013

La mecha



Un hombre oyó una noche que alguien andaba por su casa.

Se levantó y, para tener luz, intentó sacar chispas del pedernal para encender su lámpara.

Pero el ladrón causante del ruido, vino a colocarse ante él y, cada vez que una chispa tocaba la mecha de la lámpara, la apagaba discretamente con el dedo. Y el hombre, creyendo que la mecha estaba mojada, no logró ver al ladrón.

También en tu corazón hay alguien que apaga el fuego, pero tú no lo ves.

Autor: Rumi, poeta místico musulmán

martes, 1 de enero de 2013



Un padre tenía dos hijas. Una casó con un hortelano y la otra con un fabricante de ladrillos.


Al cabo de un tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano, y le preguntó sobre su situación.

Ella dijo:

- Todo está de maravilla conmigo ..

- ¡pero sí tengo un deseo especial!

- que llueva todos los días con abundancia para que así las plantas tengan siempre suficiente agua.

Pocos días después visitó a su otra hija, también preguntándole sobre su estado.

Y ella le dijo:

- No tengo quejas, solamente un deseo especial.

- ¡que los días se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante!

- Así los ladrillos sequen y endurezcan muy bien.

El padre meditó:

- si una desea lluvia, y la otra tiempo seco ..

- ¿a cual de las dos le adjunto mis deseos?

Es imposible complacer 
y quedar bien con todo el mundo.

Fuente: fábula de Esopo

lunes, 2 de abril de 2012

EL ELEFANTE Y LA RATA



Se hallaba un elefante bañándose tranquilamente en un remanso, en mitad de la jungla, cuando, de pronto, se presentó una rata y se puso a insistir en que el elefante saliera del agua. 

 «No quiero», decía el elefante. «Estoy disfrutando y me niego a ser molestado».

«Insisto en que salgas ahora mismo», le dijo la rata. 

 «¿Por qué?», preguntó el elefante. 

«No te lo diré hasta que hayas salido de ahí», le respondió la rata. 

 «Entonces no pienso salir», dijo el elefante.

Pero, al final, se dio por vencido. Salió pesadamente del agua, se quedó frente a la rata y dijo:«Está bien; ¿para qué querías que saliera del agua?». 

 «Para comprobar si te habías puesto mi bañador», le respondió la rata.  

 Es infinitamente más fácil para un elefante ponerse el bañador de una rata que para Dios acomodarse a nuestras doctas ideas acerca de Él.  


jueves, 29 de marzo de 2012

 LA SANTIDAD EN EL INSTANTE PRESENTE





 Le preguntaron en cierta ocasión a Buda: «¿Quién es un hombre santo?».

Y Buda respondió: «Cada hora se divide en cierto número de segundos, y cada segundo en cierto número de fraccio­nes. El santo es en realidad el que es capaz de estar totalmente presente en cada fracción de «segundo». 

El guerrero japonés fue apresado por sus enemigos y encerrado en un calabozo. Aquella noche no podía conciliar el sueño, porque estaba convencido de que a la mañana siguiente habrían de torturarle cruelmente.

Entonces recordó las palabras de su Maestro Zen: «El mañana no es real. La única realidad es el presente». De modo que volvió al presente… y se quedó dormido.  

El hombre en el que el futuro ha perdido su influencia se parece a los pájaros del cielo y a los lirios del campo. Fuera preocupa­ciones por el mañana. Vivir totalmente en el presente:

He ahí al hombre santo.

domingo, 18 de marzo de 2012

La zorra





Una zorra miró su sombra al amanecer y se dijo:

-Hoy me comeré un  camello.

Y pasó toda la mañana buscando camellos. Pero al mediodía volvió a mirar su sombra y se dijo:

-Bueno..., creo que me conformaré con un ratón.


domingo, 11 de marzo de 2012

EL PEZ Y LA TORTUGA



Amanecía. Los primeros rayos del sol se reflejaban en las aguas azules del mar de Arabia. Una tortuga salía de su sueño profundo y se desperezaba en la playa. Abrió los ojillos y, de repente, vio un pez que sacaba la cabeza del agua. Cuando el pez se percató de la presencia de la tortuga, le preguntó:

--Amiga tortuga, presiento que hay sabiduría en tu corazón y quiero hacerte una pregunta: ¿qué es el agua?

La tortuga no repuso al instante.

No podía creer lo que le estaba preguntando aquel pez que estaba cerca de ella. Cuando se dio cuenta de que no estaba durmiendo y el suceso no era parte de un sueño, repuso:

--Amigo pez, has nacido en el agua, en el agua estás viviendo y en el agua hallarás la muerte. Alrededor de tu cuerpo hay agua y agua hay dentro de tu cuerpo. Te alimentas de lo que en el agua encuentras y en el agua te reproduces. ¡Y tú, pez necio, me preguntas qué es el agua!


Ignorante como ese pez,
 naces, vives y mueres en el Ser 
y gracias al Ser 
y, empero, como ese pez 
que desconoce el agua en la que mora, 
tú ignoras la Realidad en la que habitas.


martes, 5 de julio de 2011

Vivir el momento




Un hombre viajando a través de un campo se encontró con un tigre. Huyó corriendo, mientras el tigre corría tras de él pisándole los talones. 
Llegando a un precipicio, se agarró de la raíz de una enredadera salvaje y se deslizó por el borde. El tigre lo olfateaba desde arriba. Temblando, el hombre miró hacia el fondo del precipicio, donde otro tigre esperaba ávido su caída para comérselo. Sólo la enredadera lo sostenía. 
Dos ratones, uno blanco y otro negro, empezaron a roer la enredadera. 
El hombre vio una deliciosa fresa cerca de él. Agarrándose de la enredadera con una mano, alcanzó la fresa con la otra. ¡Qué dulce sabía!...

A veces, 
preocupados por lo que pueda pasar, 
nos perdemos la vivencia 
de un buen momento presente. 


sábado, 30 de abril de 2011

"Las cosas no siempre son lo que parecen"




Dos ángeles de viaje se detuvieron para pasar la noche en la casa de una familia adinerada.

La familia era ruda y le negó a los ángeles quedarse en el cuarto de huéspedes de la mansión, en cambio les dieron un espacio pequeño en el sótano frío.

Cuando ellos hicieron su cama en el suelo duro, el ángel más viejo vio un agujero en la pared y lo reparó. La noche siguiente el par de ángeles fue a descansar en la casa de un pobre granjero muy hospitalario y su esposa; después de compartir la humilde comida, la pareja de granjeros le cedió su cuarto a los ángeles para que puedan descansar bien.

Cuando el sol surgió a la mañana siguiente los ángeles encontraron al granjero y su esposa  llorando. Su única vaca, cuya leche había sido su sólo ingreso, yacía en el campo. El ángel más joven se asombró y le preguntó al más viejo cómo pudo permitir que esto ocurriese.....

-El primer hombre tenía todo, y todavía tu lo ayudaste... La segunda familia tenía muy poco y estaba dispuesta a compartir todo... ¡Y tú permitiste que la vaca se les muriese...!

-Las cosas no son siempre lo que parecen, contestó el más viejo.

-Cuando nosotros nos quedamos en el sótano de la mansión, noté por el agujero de la pared que 
había muchos sacos de oro en la habitación vecina. Como el dueño se obsesionó con su avaricia y no era capaz de compartir su fortuna, yo le sellé la pared para que nunca más los vuelvan a encontrar.

- Y anoche, cuando nos fuimos a dormir a la cama de los granjeros, vino el ángel de la muerte para llevarse a su esposa, yo le di en cambio la vaca....Las cosas no siempre son como parecen.



miércoles, 20 de abril de 2011

El guardián




Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio Zen. Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor. “voy a presentarles un problema dijo el maestro. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”.

Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: “Este es el problema”.

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor…

¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados.
Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.

“Usted es el nuevo guardián, le dijo el gran maestro, y explicó: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de agua de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Solo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo.

Los problemas deben ser afrontados de una forma tal que puede ayudarnos a seguir a delante, buscando nuevos problemas por resolver.

“La culpa es de la vaca”
pag. 45,46