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martes, 5 de marzo de 2013

"Cuestión de perspectiva"




Era una vez, una industria de calzado, que desarrolló un proyecto para exportar zapatos a la India. La Gerencia de la empresa envía a sus dos mejores consultores a puntos diferentes de la India para hacer las primeras observaciones del potencial de compra de aquel futuro mercado.

Después de algunos días de investigación, uno de los consultores envía el siguiente fax a la gerencia de la industria:

“Señores, cancelen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí nadie usa zapatos”.

Sin saber de ese fax, algunos días después, el segundo consultor manda el siguiente mensaje:

"Señores, tripliquen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí todavía nadie usa zapatos."

Como pueden apreciar, la misma situación era un tremendo obstáculo para uno de los consultores y una fantástica oportunidad para el otro consultor.

De la misma forma, todo en la vida puede ser visto de diferentes maneras y con enfoques distintos. La sabiduría popular nos traduce esta situación de la siguiente manera:

"Los tristes sienten que el viento gime;los alegres sienten que él nos canta”.

El mundo es como un espejo que devuelve a cada persona el reflejo de sus propios pensamientos.

La manera como tú enfrentas a la vida, hace TODA la diferencia.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El nudo gordiano



Gordias, campesino de Gordión, llevaba sus bueyes atados al yugo con unas cuerdas anudadas de un modo tan complicado, que era imposible desatarlas. Se trataba de un nudo gordiano que quien consiguiera desatar podría conquistar Oriente.


Fueron muchas las personas que utilizaron sus mejores artimañas en intento fallidos para desatar el nudo. Un valiente joven, tras cruzar el Helesponto, llegó a Frigia donde se enfrentó al reto de desatar el nudo.


Tras observar lo complicado del problema, cogió su espada y cortó el nudo dando solución a lo irresoluble y dijo: "tanto monta cortar como desatar"


Esa noche Zeus en respuesta a la solución al problema convocó una tormenta de rayos para confirmar que el joven había resuelto con su pensamiento lateral la esencia de la cuestión.



martes, 6 de noviembre de 2012

El bloque



Cuando nos encontramos con obstáculos, a veces, lo más fácil es echarse atrás. A menudo, cuesta ser perseverante y no dejarse vencer, cuando hemos decidido enfrentarnos a nuestro obstáculo.

Estaba frente a un bloque de piedra redondo y liso, muy técnico. Desde que lo vi, me llamó la atención y quise intentar resolverlo.

Para resolver un bloque de escalada, es necesario subir hasta el punto más alto de la roca.

Puse colchonetas bajo mis pies y empecé a subir. Los agarres eran muy pequeños y los pies resbalaban. No había superado ni un metro y me caí. Volví a intentarlo, de nuevo resbalé y caí encima de la colchoneta.

Pensé que debía cambiar de estrategia y probar de otra manera. Tampoco resultó. No sé cuantas veces caí para volver a intentarlo. Una y otra vez.

Finalmente, conseguí superar la parte más "resbaladiza" para aguantarme en una pared vertical sólo con los pies a unos 3 metros del suelo.

Los agarres no existían, así que tenía que confiar en mi pie izquierdo, incorporarme sobre él y salir hacia arriba. Era fácil, pero me empezaron a invadir dudas:

¿Y si me caigo? ¿Y si no puedo? ¿Y si no lo consigo?

Me empezaba a cansar y la pierna me empezaba a temblar (en escalada lo llamamos la moto) de nervios, cansancio y miedo. Miraba el suelo y todavía era peor. Ya dudaba si continuar, hasta que mi compañero me dijo:

- "¡Vamos, Cris, tú eres Coach!"

Pensé que ya no había marcha atrás y me di la oportunidad para intentarlo y conseguirlo.

Allí estoy encima del bloque, cansada y orgullosa de mí misma.

Cada vez que te niegas la oportunidad a intentarlo, estás fracasando. Dale un lugar al fracaso, esa palabra que suena tan terrible, pero que en realidad deberíamos interpretar como aprender.

Fracasar no equivale a aprender por sí sola. Aprender de los fracasos es una actitud. Cada vez que te caigas, vuelve a intentarlo con garra. Con mentalidad de triunfador y si te caes, no importa.

Es duro caer, pero es peor no haber intentado nunca subir

Cris Pérez Vázquez

viernes, 12 de octubre de 2012

La tormenta



Nasrudín, como muchos otros “locos”, o simples de espíritu, se suele caracterizar por un comportamiento inesperado, que parece ilógico, insensato.

Así, lo vemos sentado en la parte trasera de una piragua que cruza mal que bien un brazo de mar. Los dos hombres que se encuentran delante reman con fuerza. Nasrudín no hace nada.

De repente estalla una violenta tempestad. Las olas sacuden peligrosamente la piragua. Los dos remeros luchan con todas sus fuerzas contra el mar, que a cada instante amenaza con hundir el frágil esquife.

Se vuelven para echar un vistazo a Nasrudín y ven que éste, en actitud muy extraña, coge agua del mar y la vierte en la piragua. Sorprendidos, gritan:

- Pero, ¿qué haces? ¿Estás loco? ¡Es justo lo contrario de lo que hay que hacer! ¿Por qué echas agua en la piragua?

- Mi madre siempre me ha dicho que hay que estar del lado del más fuerte – contesta Nasrudín.


martes, 2 de octubre de 2012

Arreglar el mundo



Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba sus días en su laboratorio en busca de respuesta para sus dudas.

Cierto día, su hijo de seis años invadió su santuario, decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera entretenerlo. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras, recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:

- “Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin la ayuda de nadie.”

Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:

- "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".

Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido componer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible?¿Cómo el niño había sido capaz?

– “Hijito, tu no sabías cómo era el mundo, cómo lo lograste?”

– “Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, ví que del otro lado estaba la figura del hombre. Así, que dí vuelta a los recortes, y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era.”

- “Cuando conseguí arreglar al hombre, dí vuelta a la hoja y ví que había arreglado al mundo.”

Gabriel García Márquez

¿Por donde empiezas tú a arreglar las cosas?


miércoles, 29 de agosto de 2012

El árbol de los problemas



Había contratado un carpintero para ayudarme a reparar mi vieja granja. Él acababa de finalizar su primer día de trabajo que había sido muy duro. Su sierra eléctrica se había estropeado lo que le había hecho perder mucho tiempo y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar. 

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Nos dirigíamos a la puerta de su casa y se detuvo brevemente frente a un precioso olivo centenario. Tocó el tronco con ambas manos. 

Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. La energia había cambiado completamente. Posteriormente me acompañó hasta el coche. 

Cuando pasamos cerca del olivo, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos. 

- Ese es mi árbol de los problemas, – contestó 

- Sé que no puedo evitar tener problemas durante el día como hoy en el trabajo por ejemplo, pero no quiero traer estos problemas a mi casa. Así que cuando llego aquí por la noche cuelgo mis problemas en el árbol. Luego a la mañana cuando salgo de mi casa los recojo otra vez. 

- Lo curioso es, – dijo sonriendo – que cuando salgo a la mañana a recoger los problemas del árbol, ni remotamente encuentro tantos como los que recuerdo haber dejado la noche anterior. 

Maestro: si te centras en el ahora desaparecen todos los problemas.


jueves, 23 de agosto de 2012

LOS PECES ACOMODADOS



Dicen que los japoneses, a quienes les gusta mucho comer el pescado crudo, una vez agotados los bancos de peces de sus costas se vieron obligados a ir a buscarlos muy lejos de la isla. Pero necesitaban una solución para no congelar el producto una vez pescado. Entonces decidieron dotar sus barcos de unas grandes piscinas donde depositarían los peces i así garantizar que estos llegasen frescos al consumidor. 

Pero el japonés, de gusto refinado, notó en seguida que la carne del pescado era diferente. Tanto de tiempo en las piscinas hacia que los peces se acomodasen con lo que su carne era más blanda e insípida. 

Tenían que encontrar una solución para contentar al consumidor exigente. Entonces un ingeniero propuso una solución ingeniosa que al final fue muy efectiva. Se trataba de introducir un tiburón en la piscina. De esta manera, aunque algunos peces morían, la mayoría llegaban vivos y frescos al plato del consumidor 


jueves, 1 de septiembre de 2011

El problema



Cuentan que cierto día en un monasterio Zen-Budista, los monjes se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto.

El Gran Maestro convocó a todos los disci'pulos para determinar quien seria el nuevo centinela.

El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo:

- Asumira el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar.
Entonces, coloco una preciosa mesita de finas maderas en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos, y encima de esta coloco un jarron de porcelana con un diseño de exquisito gusto y refinamiento, con varias rosas amarillas de extraordinaria belleza en el. Y dijo así:

- ¡Aqui esta' el problema! –señalando directamente al precioso jarron.
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarron de extremo valor y belleza, con maravillosas flores en su interior.

¿Que representaria? ¿Que hacer? ¿Cual era el enigma encerrado detras de todo esto? ¿Donde estaba el problema?

En ese instante, uno de los discipulos saco una espada, miro al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigio al centro de la sala y... ¡zas! Blandiendo la espada, destruyo todo de un solo golpe.

La escena fue impresionante.

Tan pronto el discipulo retorno a su lugar, el Gran Maestro dijo con voz contundente:

- Usted sera el nuevo Guardian del monasterio.

Moraleja de la historia:

No importa cual sea el problema. Ni que sea algo lindisimo. Si ves un problema, precisa ser eliminado. Un problema es un problema, y como tal, es un imperativo categorico eliminarlo.

No importa que se trate de una mujer sensacional y atractiva, o de un hombre maravilloso y seductor, o de un gran amor que se acabo.
Por mas lindo que sea o haya sido, si ya no existe mas sentido para el en tu vida, tiene que ser suprimido.
Muchas personas cargan en su vida entera el peso de cosas que fueron importantes en el pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inutil en sus corazones y mentes.
Espacio que es indispensable para recrear la vida.
Existe un proverbio chino que dice:

“Para tu poder beber vino en una copa que se encuentra llena de ti, es necesario primero tirar el ti, y entonces poder servir y beber el vino”.

Limpia tu vida. Comienza con las gavetas y armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no hacen mas sentido en tu vida y que estan ocupando un espacio en tu 
corazón.

Un espacio indispensable para ser ocupado por tu alegría de vivir.


miércoles, 4 de mayo de 2011

LA FÁBULA DEL TORO Y LA MOSCA





Estaba un toro pastando en la dehesa y llegó una mosca cojonera de estas que empiezan a posarse dando el coñazo. El caso es que se le posó al toro en el culete y éste la espantó con el rabo. La mosca echó a volar y se volvió a posar en el culete. El toro volvió a sacudirle con el rabo, así que la mosca voló y se posó esta vez un poco más hacia delante, en el costado del toro. El toro hizo un esfuerzo y volvió a alcanzar a la mosca con el rabo. 

La mosca, que ya estaba "mosca" con el rabo se posó entonces en el hocico del toro, donde éste no podría llegar con el rabo... de repente el toro sacó la lengua y glupp!!!, se papeó la mosca... 

Lo que no puedas terminar con el rabo, termínalo con la lengua.

miércoles, 20 de abril de 2011

El guardián




Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio Zen. Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor. “voy a presentarles un problema dijo el maestro. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”.

Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: “Este es el problema”.

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor…

¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados.
Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.

“Usted es el nuevo guardián, le dijo el gran maestro, y explicó: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de agua de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Solo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo.

Los problemas deben ser afrontados de una forma tal que puede ayudarnos a seguir a delante, buscando nuevos problemas por resolver.

“La culpa es de la vaca”
pag. 45,46

viernes, 18 de marzo de 2011

Paganini, el gran violinista




Algunos decían que era muy raro. Otros, que era sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo. 

Una noche, el escenario de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo.La orquesta entró y fue aplaudida.El director fue ovacionado. 

Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. Paganini colocó su violín en el hombro y lo que siguió es indescriptible.Blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar con el toque de aquellos dedos encantados. 

De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea.Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió.El director paró.La orquesta paró.El público paró.Pero Paganini no. 

Mirando su partitura, él continuó extrayendo sonidos deliciosos de un violín con problemas. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar. El público se calmó. 

De repente , otro sonido perturbador atrajo la atención de los asistentes. Otra cuerda del violín de Paganini se rompió.El director paró de nuevo.La orquesta paró de nuevo.Paganini no. 

Como si nada hubiera ocurrido, olvidó las dificultades y siguió arrancando sonidos imposibles. El director y la orquesta, impresionados, volvieron a tocar. 

Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación.Todas las personas, asombradas, gritaron un OOHHH!...que retumbó por toda la sala. 

Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompió.El director paró.La orquesta paró. La respiración del público paró.Pero Paganini no. 

Como si fuera un contorsionista musical, arrancó todos los sonidos posibles de la única cuerda que quedaba en el violín destruido. Ninguna nota fue olvidada. 

El director, embelesado, se animó.La orquesta se motivó.El público pasó del silencio a la euforia,de la inercia al delirio. 

Paganini alcanzó la gloria. Su nombre perdura a través del tiempo.El no es un violinista genial. Es el símbolo del profesional que continúa adelante aún ante lo imposible. 

Cuando todo parece derrumbarse, pon tu confianza en Dios, el esta a tu lado para darte la fortaleza que necesitas cuando tus cuerdas se cortan, haz como Paganini, sigue adelante con Fe, los sueños y el triunfo están delante de ti, si paras nunca las alcanzarás. 

Victoria es el arte de continuar donde otros resuelven parar. 

domingo, 23 de enero de 2011

El boyero y el ternero perdido




Un boyero que apacentaba un hato de bueyes perdió un ternero. Lo buscó, recorriendo los alrededores sin encontrarlo. Entonces prometió a Zeus sacrificarle un cabrito si descubría quien se lo había robado.

Entró de inmediato al bosque y vio a un león comiéndose al ternero. Levantó aterrado las manos al cielo gritando:

-¡Oh grandioso Zeus, antes te prometí inmolarte un cabrito si encontraba al ladrón; pero ahora te prometo sacrificar un toro si consigo no caer en las garras del ladrón!


Cuando busques una solución,
 ten presente que al encontrarla, 
ésta a su vez puede convertirse 
en el siguiente problema.

martes, 4 de enero de 2011

El árbol de los problemas



Un carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acaba de finalizar un duro primer día de trabajo. Las cosas no le salieron muy bien, su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y su antiguo camión se negaba a arrancar.
Ofrecí llevarlo a su casa y mientras íbamos en camino permaneció en silencio.
Una vez que llegamos me invitó a conocer a su familia.

Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando en las puntas de las ramas con ambas manos.
Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación:
Su bronceada cara estaba plena de sonrisas.
Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dió un beso a su esposa.
Posteriormente, me acompañó hasta el auto.
Cuando pasamos cerca del árbol sentí curiosidad y le pregunté,
acerca de lo que le había visto hacer un rato antes.

El me contestó: Ese es mi árbol de problemas.
Sé que no puedo evitar tener problemas, pero no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos.
Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

-Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, ni remotamente hay tantos como recuerdo haber dejado la noche anterior…

domingo, 2 de enero de 2011

Un paso hacia arriba



Un día, el burro de una campesina se cayó en un pozo. 

El animal lloró fuertemente por horas, mientras la campesina trataba de averiguar qué hacer. Finalmente la campesina decidió que el animal ya estaba viejo,el pozo estaba seco, y necesitaba ser tapado de todas formas y que realmente no valía la pena sacar el burro.  

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarla. Todos cogieron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. 

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.  Luego para a sorpresa de todos, se aquietó. Después de unas cuantas paladas de tierra, la campesina finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio...; con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble... Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba. ... mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal, el se sacudía y daba un paso hacia arriba. Bien pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde del pozo y salió trotando... 

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... 
El truco para salirse del pozo 
es sacudirse la tierra y dar un paso hacia arriba. 
Cada uno de nuestros problemas 
es un escalón hacia arriba. 
Nosotros podemos salir 
de los mas profundos huecos, 
si nunca damos nuestro brazo a torcer.  
Sacudirse y dar un paso hacia arriba...