Mostrando entradas con la etiqueta estrategias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estrategias. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de mayo de 2013

Un Tipo de Estrategia



Comenta un sabio chino sobre las estrategias del guerrero de la luz:
Haz creer a tu enemigo que no conseguirá grandes recompensas si decide atacarte; así disminuirás su entusiasmo”.

“No te avergüences de retirarte provisionalmente del combate si percibes que tu enemigo está más fuerte; lo importante no es la batalla aislada, sino el final de la guerra.”

“Si estás lo bastante fuerte, tampoco tengas vergüenza de fingirte débil; esto hace que tu enemigo pierda la prudencia y ataque antes de hora”.

“En una guerra, la capacidad de sorprender al adversario es la base de la victoria”. 


sábado, 29 de diciembre de 2012

El oso habla



Esta la historia de un sastre, un zar y un oso.


Un día, el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído.

El zar era caprichoso, autoritario y cruel (como todos los que se enmarañan durante demasiado tiempo en el poder). Así que furioso por la ausencia del botón, mando buscar al sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.

Nadia contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y, arrancándolo de entre los brazos de su familia, lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí la muerte.

Al atardecer, cuando el carcelero le llevó al sastre la última cena, esté meneó la cabeza y musitó:
- pobre zar.

El guardia no pudo evitar la carcajada.
- ¿Pobre zar? Pobre de ti.
- Tu cabeza quedará bastante lejos de tu cuerpo mañana mismo.
- Tu no lo entiendes – dijo el sastre – ¿Qué es lo más importante para nuestro zar?
- ¿lo más importante? – contestó el guardia – . No lo se. Su pueblo.
- No seas estúpido. Digo algo realmente importante para él.
- ¿Su esposa?
- ¡más importante!
- ¡los diamantes! – creyó adivinar el carcelero.
- ¿qué es lo más le importa al zar en el mundo?
- ¡Ya lo se! ¡su oso!
- ¿y?
- Mañana, cuando el verdugo termine conmigo ..
- .. el zar perderá su única oportunidad de conseguir que su oso hable.
- ¿Tú eres entrenador de osos?
- Un viejo secreto familiar – dijo el sastre – Pobre zar.

Deseoso de ganarse favores con el zar, el pobre guardia corrió a cantarle al soberano su descubrimiento.

¡el sastre sabia enseñar a hablar a los osos!

El zar estaba encantado. Mandó a buscar inmediatamente al sastre, y cuando lo tuvo frente a si le ordenó:
- ¡Enséñale a mi oso nuestro lenguaje!

El sastre bajó la cabeza.
- Me encantaría complacerle, ilustrísima
- pero enseñar a hablar a un oso es una tarea ardua y lleva tiempo.
- lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo.
- ¿Cuánto tiempo llevará el aprendizaje? – preguntó el zar.
- Depende de la inteligencia del oso…
- ¡El oso es inteligente! – interrumpió el zar
- De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.
- Bien. Si el oso es inteligente y siente deseos de aprender ..
- .. el aprendizaje duraría aproximamente ¡dos años!

El zar pensó durante un momento.

- Bien tu pena será suspendida durante dos años mientras entrenes al oso.
- ¡Mañana empezarás! – ordenó.
- Alteza – dijo el sastre
- Si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto.
- Mi familia se las ingeniará para sobrevivir.
- Pero si me conmutas la pena, ya no tendré tiempo para dedicarme a tu oso.
- Deberé trabajar de sastre para mantener a mi familia.
- Eso no es un problema – dijo el zar
- A partir de hoy, y durante dos años, tú y tu familia estaréis bajo la protección real.
- Seréis vestidos, alimentados y educados con el dinero del zar.
- Nada que necesitéis o deseéis os será negado.
- Pero, eso si: si dentro de dos años el oso no habla ..
- .. te arrepentirás de haber pensado esta propuesta.
- Rogarás que el verdugo te hubiera matado.
- Entiendes, ¿verdad?
- Si, alteza.
- Bien, ¡guardias! – grito el zar
- Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte.
- Dadle dos bolsas de oro, comida y regalos para los niños.
- ¡Ya! ¡Fuera!

El sastre, en reverencia y caminando hacia atrás, empezó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.
- No lo olvides – le dijo el azar apuntándolo con el dedo directamente a la frente
- si en dos años el oso no habla ..

Cuando todos en casa lloraban por la pérdida del padre de familia, el sastre apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos. La esposa del sastre no cabía en sí de asombro. Su marido, al que pocas horas antes se le había llevado al cadalso, volvía ahora, acaudalado y exultante.

Cuando estuvieron solos, el hombre le contó los hechos
- ¡Estás loco! – gritó la mujer
- ¡Enseñar a hablar al oso del zar!
- Tú, que ni siquiera has visto a un oso de cerca.
- Estás loco. Enseñar a hablar a un oso.
- Loco, estás loco.
- Calma, mujer, calma.
- Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer.
- y ahora tengo dos años.
- En dos años pueden pasar tantas cosas.
- En dos años – siguió el sastre – se puede morir el zar.
- Me puedo morir yo.
- Y lo más importante: ¡A lo mejor el oso habla!

Jorge Bucay

domingo, 9 de diciembre de 2012

El amor no espera




El viejo estaba enfermo y cansado. De sus cuatro hijos, no recibía ni la menor atención y para completar finalmente su tragedia, la pobreza en que vivía era extrema. A duras penas lograba sobrevivir; en su pequeñísima granja deambulaban unas cuantas gallinas que existían casi de milagro y no dejaban al menos de poner un par de huevos diariamente. El resto de la dieta eran unas cuantas frutas silvestres que cada día le costaba un penoso esfuerzo más al pobre hombre recolectar y para refrescar su seca garganta, al menos el riachuelo le entregaba su cristalina agua.

Buscando entre sus escasas posesiones encontró dos monedas y se le ocurrió una genial idea. En el pueblo, las intercambió con un mercader de artículos antiguos quien le dio un viejo baúl. Como pudo, lo trasladó a casa y lo dejó a la vista en el centro de su humilde choza.

Por casualidad uno de sus hijos lo visitó e intrigado le preguntó:

¿Qué guardas ahí? 

Un secreto -le contestó- que solamente conocerán tú y tus hermanos el día que muera, pues ahí está toda mi herencia.

Al día siguiente lo enterró debajo de su lecho. Cuál fue su sorpresa que a partir de entonces, un hijo al menos lo visitaba durante el día. Le llevaban leche y miel y entre los cuatro le mantenían su choza bastante limpia.

Un día de invierno el viejo amaneció muerto; de inmediato los hijos se dieron cita, no tanto para velarlo, por supuesto, sino para conocer a cuánto ascendía su herencia. Y cuál fue su sorpresa que una vez desenterrado y abierto el cofre, lo único que encontraron fue un trozo de papel que decía de su puño y letra:

Hijos míos, el auténtico amor no espera, se entrega generosamente sin esperar recompensas. Mi única herencia es que aprendan a amar; hubiera deseado dejarles más, pero mi único legado es darles las gracias por lo que me dieron en vida.

Los cuatro hermanos al fin comprendieron que un buen padre puede dar la vida por sus hijos pero algunos hijos no les pueden entregar nada en vida a sus padres.

En profunda reflexión y con lágrimas en los ojos, le dieron finalmente una digna sepultura y uno de ellos, cuando arrojó el último puñado de tierra, le despidió diciendo.

"Te prometo amar sin esperar, Amén"


martes, 2 de octubre de 2012

Arreglar el mundo



Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba sus días en su laboratorio en busca de respuesta para sus dudas.

Cierto día, su hijo de seis años invadió su santuario, decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera entretenerlo. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras, recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:

- “Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin la ayuda de nadie.”

Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:

- "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".

Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido componer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible?¿Cómo el niño había sido capaz?

– “Hijito, tu no sabías cómo era el mundo, cómo lo lograste?”

– “Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, ví que del otro lado estaba la figura del hombre. Así, que dí vuelta a los recortes, y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era.”

- “Cuando conseguí arreglar al hombre, dí vuelta a la hoja y ví que había arreglado al mundo.”

Gabriel García Márquez

¿Por donde empiezas tú a arreglar las cosas?


jueves, 22 de septiembre de 2011

Cambiar de estrategia



Dicen que, una vez, había un ciego sentado en un parque, con una gorra a sus pies y un cartel en el que, escrito con tiza blanca, decía: "POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO".

Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio la vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Ahora su gorra estaba llena de billetes y monedas.

El ciego reconociendo sus pasos le preguntó si había sido él quien re-escribió su cartel y sobre todo, qué que era lo que había escrito allí.

El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".

Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: "ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y... YO NO PUEDO VERLA"

Moraleja: 

Cambiemos de estrategia 
cuando algo no nos sale, 
y verás que puede que resulte mejor 
de esa manera.


miércoles, 4 de mayo de 2011

LA FÁBULA DEL TORO Y LA MOSCA





Estaba un toro pastando en la dehesa y llegó una mosca cojonera de estas que empiezan a posarse dando el coñazo. El caso es que se le posó al toro en el culete y éste la espantó con el rabo. La mosca echó a volar y se volvió a posar en el culete. El toro volvió a sacudirle con el rabo, así que la mosca voló y se posó esta vez un poco más hacia delante, en el costado del toro. El toro hizo un esfuerzo y volvió a alcanzar a la mosca con el rabo. 

La mosca, que ya estaba "mosca" con el rabo se posó entonces en el hocico del toro, donde éste no podría llegar con el rabo... de repente el toro sacó la lengua y glupp!!!, se papeó la mosca... 

Lo que no puedas terminar con el rabo, termínalo con la lengua.

martes, 22 de febrero de 2011

La zorra y el cuervo





Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se retiró a un árbol. 



Lo vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella carne empezó a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.


El cuervo, para demostrarle a la zorra que no le faltaba la voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos.


La zorra, sin perder tiempo, rápidamente cogió la carne y le dijo:


"Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría realmente para ser el rey de las aves."

Cuando te adulen,
 es cuando con más razón 
debes cuidar de tus bienes.

martes, 11 de enero de 2011

EL LEÓN, EL JABALÍ, EL TORO Y EL ASNO



A un león muy viejo y enfermo, sin fuerzas y casi moribundo, se le acercó un jabalí que le guardaba rencor por haberlo maltratado en otros tiempos, y le hirió de mala manera. Al poco rato se le acercó el toro y le golpeó con sus cuernos. Viene por fin el asno y le da un buen par de coces en la frente. Viendo esto el león, dijo suspirando.

---Cuando estaba sano y fuerte todos me honraban y temían: mi sola fama aterrorizaba a muchos, pero ahora todos se me rebelan. Al acabarse mis fuerzas terminó también mi renombre.

Los altos y poderosos 
deben ser buenos y benévolos 
porque al descender de su dignidad y opulencia 
no hallarán , de lo contrario, amigos que les ayuden. 
Todos cuando hayan sido injuriados 
se vengarán de ellos al verlos caídos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Estrategia

El arte de pensar para conseguir los objetivos.
¿Vale todo?
¿Hay reglas en el juego?

Un pequeño cuento para pensar.

viernes, 19 de febrero de 2010

Hijos y Estrategia

La vida nos abre un sin fin de posibilidades cuando somos creativos y utilizamos todos los recursos y estrategias que llevamos dentro unos y otros