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sábado, 16 de enero de 2016

El sentido del trabajo.



Un día fui a ver a tres amigos, que trabajaban en una  construcción cerca de mi casa. Tenía mucho tiempo sin verlos, así que no sabía qué era de sus vidas. Cuando llegue y casi a la entrada, en una postura cómoda, me encuentro al primero al que saludo y le digo:

«¡Qué alegría verte!», le dije, mientras le di un fuerte abrazo. «¿Cómo te van las cosas?»

«Aquí ando, trabajando y sudando como un negro, pero ya me ves. Como un idiota, esperando largarme cuanto antes».

A tan sólo unos pasos de allí, y en un andamio, a escasos metros del suelo, me encuentro al otro viejo amigo.

«¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo te va?»

«Pues hombre, ya ves. Las vueltas que da la vida. Hay que hacer algo para vivir, ¿no? Ganarse el pan con el sudor de la frente y mirar por los hijos. Es ley de vida», me dijo.

Levanto la vista y allá arriba, en una postura de difícil equilibrio, veo a mi otro amigo. Se alegró mucho al verme y, con una gran sonrisa y una voz potente, me preguntó cómo me iba y que cuándo nos veríamos más detenidamente. Y para terminar, me dijo:«Aquí estoy haciendo un escuela bonita, bonita, bonita... ya verás qué escuela».

¿Te gustó?
Si así fue te agradecería un click en uno de los anuncios que ves en el Blogg.
¡¡¡¡Gracias!!!!

viernes, 12 de abril de 2013

Sócrates y el éxito




Un hombre joven pidió a Sócrates el secreto del éxito. Sócrates dijo a hombre joven encontrarlo cerca del río la mañana siguiente. Se encontraron. Sócrates pidió que el hombre joven caminara con él en el río. Cuando el agua se levantó a su cuello, Sócrates tomó a hombre joven por sorpresa y hunió rápidamente lo en el agua.

El muchacho luchó para salir pero Sócrates era fuerte y mantenidole allí hasta que el muchacho comenzara a ponerse azul. 

Sócrates sacó la cabeza del muchacho del agua y la primera cosa que hizo el hombre joven era jadear y tomar una respiración profunda del aire.

Sócrates le preguntó, “Qué deseaba mayormente cuando estaba bajo el agua?” 

El muchacho contestó, “aire”. 

¡Sócrates dijo, “que es el secreto del éxito! Cuando usted quiere éxito tan gravemente como usted quiso el aire, después usted lo conseguirá!” No hay otro secreto.


jueves, 4 de abril de 2013

El sentido del trabajo



Un día quise ver a mis tres amigos, que trabajaban en una obra de construcción, cerca de mi casa. Hacía mucho tiempo que no los veía, así que no sabía qué era de sus vidas. Casi a la entrada, en una postura de comodidad, me encuentro al primero.

«¡Hombre, qué alegría verte!», le dije, mientras le daba un fuerte abrazo. «¿Cómo te van las cosas?»

«Aquí ando, trabajando y sudando como un negro, ya me ves. Como un idiota, esperando largarme cuanto antes».

Doy tan sólo unos pasos y allí, en un andamio, a escasos metros del suelo, encuentro al otro viejo amigo.

«¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo te va?»

«Pues hombre, ya ves. Las vueltas que da la vida. Hay que hacer algo, ¿no? Hay que ganarse el pan y mirar por los hijos. Es ley de vida», me dijo.

Levanto la vista y allá arriba, en una postura de difícil equilibrio, veo a mi otro amigo. Sintió una enorme alegría al verme y, con una gran sonrisa y una voz potente, me preguntó cómo me iba, cuándo nos veríamos más detenidamente. Y para terminar, me dijo:«Aquí estoy haciendo un escuela bonita, bonita, bonita... ya verás qué escuela».


miércoles, 27 de marzo de 2013

"Ilusiones de bailarina "




En la lejana Rusia, había una niña que quería ser bailarina clásica. Cierto día paso por la aldea el famoso ballet Boltshoi y la madre la llevo para que el director del mismo la viera bailar. Una vez concluida la prueba , la mamá pregunto: “¿Usted cree que tiene condiciones?”. El director, mirando fijamente a la nena le dijo: “No, no creo”.

Todo un sueño, toda una ilusión echada a perder. La nena lloro durante un tiempo y aunque no olvidó esa frustración, su vida continuó.Se recibió de maestra y ejerció durante años en su aldea. Veinte años después, volvió el ballet a la ciudad y ella fue a verlo para recordar lo que había podido ser y no fue. Entre lagrimas, noto que el director era el mismo. Tomó coraje y al final de la función lo fue a ver y le dijo: “¿Me recuerda?... hace 20 años quería ser bailarina y Ud. me dijo que no tenia condiciones”. A lo que el director respondió: “Si, lo recuerdo muy bien. Y ahora veo que no me equivoque”. Ella, muy angustiada, le respondió: “Pero como me dice eso otra vez!...Ud. no tiene corazón!

El director mirándola fijamente le dijo: “¿Sabe una cosa?, eso se lo digo a todos, y en el caso suyo, como en el de la mayoría, pongo fuera de Ud. a un gran sueño. Y en este ballet, como en la vida, solo triunfan los mejores, aquellos que tienen la perseverancia y el empuje necesario que solo da... un sueño”

NO DEJES QUE NUNCA: NADA NI NADIE... TE ROBE TUS SUEÑOS.


miércoles, 20 de marzo de 2013

"El que busca encuentra "



"El que busca seguridad, encuentra miedos que debe vencer y superar, y si los enfrenta, encontrará la seguridad"…

El que busca la luz, es quizás porque en su camino hay momentos de oscuridad… sino se rinde y lucha por continuar, tarde que temprano, la luz encontrará… 

El que busca alegría, debe primero saber asumir en paz los momentos de tristeza, angustia y de dificultad; porque así al vencerlos, descubrirá una alegría tan grande, que nada ni nadie se la podrá arrebatar…

El que busca compañía, encuentra en su vida, momentos de gran soledad; si aprende a vivir en paz consigo mismo, aprenderá a vivir en comunidad y algún día encontrará alguien que a su lado quiera caminar…

El que quiere ganar y llegar a la meta; debe primero lanzarse a competir, quizás primero encuentre tropiezos y caídas, que debe aprender a enfrentar, para que los obstáculos del camino no le detengan, sino que lo hagan tan fuerte, que pueda así, ganar y su meta alcanzar…

El que quiere realizar un sueño, encuentra a veces en su interior desierto, el cual se hace necesario para aprender a soñar, y así llegar a creer que no existen los imposibles, no perder nunca la esperanza, de que si se lucha por ellos, se pueden hacer realidad.

El que busca amor, encuentra a veces dolor, porque así es el amor, se sufre por quien se ama, se ríe y se llora por amor… es el misterio que encierra en sí mismo, es la grandeza del amor…

El que busca aprender a vivir, tiene primero que aprender a morir, despojarse de tantas cosas que le atan y le impiden descubrir lo que realmente es la vida…

El que busca encuentra muchas veces aquello que quizás no quería encontrar; por ello renuncia a su búsqueda, se estanca o retrocede, no quiere continuar… lo que no sabe es que debe enfrentar lo que halla en su camino, no dejarse vencer por nada, porque todo ello es lo que le llevará a encontrar lo que tanto buscaba.

¡El que busca encuentra!... eh ahí una gran verdad; nada nos caerá del cielo; si anhelas algo, debes lanzarte a buscarlo, aunque ello signifique tener que enfrentar mil momentos y emociones que no te esperabas hallar… esa es la aventura de la búsqueda, y es lo que más adelante te regalará el gozo tan grande que se experimenta, cuando después de buscar tanto, con tus propios esfuerzos y luchas, logras encontrar lo que buscabas y aún mucho más… 


martes, 26 de febrero de 2013

LOS ERUDITOS





Iba a celebrarse un congreso sobre la mente al que tenían que asistir un buen número de eruditos especializados en el tema. Para tal fin, un grupo de ellos debía viajar de su ciudad a aquella otra en la que iba a tener lugar el acontecimiento. Para cubrir el trayecto, los eruditos tomaron el tren y consiguieron un compartimiento para ellos solos. Nada más acomodarse en el compartimiento comenzaron a hablar sobre la mente y sus misteriosos mecanismos. El tren se puso en marcha. Todos proporcionaban sus pareceres y llegaron al convencimiento común y compartido de que lo más necesario era cultivar y desarrollar la atención mental. 

--Sí, ya nada hay tan importante como permanecer alerta -declaraba uno de ellos enfáticamente. 

--Se requiere el cultivo metódico de la atención -recalcaba otro. 

--Hay que aplicarse al entrenamiento de la atención; eso es lo esencial -afirmaban algunos. 

Así hablaban y hablaban sin cesar sobre la necesidad de estar atentos, vigilantes y perceptivos; sobre la conveniencia de establecerse en una atención despierta y plena. 

El convoy seguía su monótona marcha. Pero una vía estaba en malas condiciones y descarriló sin que pudiera evitarlo el maquinista. El tren se precipitó por un enorme barranco, dando innumerables vueltas, hasta que al final se detuvo estrellándose en las profundidades del mismo. 

Los eruditos seguían polemizando acaloradamente, insistiendo en la necesidad de elevar al máximo el umbral de la atención, pero ninguno de ellos se había percatado del accidente. Declaraban que había que tener la mente tan atenta que ni el vuelo de una mosca pasara desapercibido. Seguían apasionadamente debatiendo sobre la mente y la atención, con sus cuerpos amontonados unos sobre otros, todos ellos ignorantes del percance. 

No es a través de la palabra ni la polémica 
como un ser humano asciende 
a la cima de la consciencia, 
sino a través de una motivación firme 
y una práctica inquebrantable.


lunes, 7 de enero de 2013

Monedas de oro



Cierto día, dos hombres que se encontraron en la ruta caminaban junto hacia Salamis, la Ciudad de las Columnas. Al mediodía llegaron hasta un ancho río sin puente para cruzarlo. Debían nadar o buscar alguna otra ruta que desconocían.

Y se dijeron: “Nademos. Después de todo el río no es tan ancho”. Y se zambulleron y nadaron.

Y uno de los hombres, el que siempre supo de ríos y rutas de ríos, de pronto, en el medio de la corriente, comenzó a perderse y a ser arrastrado por las impetuosas aguas; mientras, el otro, que nunca antes había nadado, cruzó el río en línea recta y se detuvo sobre un banco. Entonces, viendo a su compañero luchando aún con la corriente, se arrojó otra vez al agua y lo trajo a salvo hasta la orilla.

Y el hombre que había sido arrastrado por la corriente dijo:

- ¿No habías dicho que no podías nadar?

- ¿Cómo es que cruzaste el río con tanta seguridad?

- Amigo -explicó el segundo hombre-, ¿ves este cinturón que me ciñe? Está lleno de monedas de oro que gané para mi esposa y mis hijos, todo un año de trabajo. Es el peso de este cinturón el que me condujo a través del río, hacia mi esposa y mis hijos. Y mi esposa y mis hijos estaban sobre mis hombros mientras yo nadaba.

Y los dos hombres continuaron su camino juntos hacia Salamis.

Fotografía Flickr “Monedas de oro”: Diane Cordell

sábado, 17 de noviembre de 2012

El elefante y la alondra



El elefante y la alondra eran amigos.

La alondra le señalaba al elefante los rincones más

sombreados de la selva,

y el elefante protegía con su presencia nocturna el nido de

la alondra de serpientes voraces y ardillas rapaces.

Un día el elefante le dijo a la alondra que le tenía envidia

por poder volar.

¡Cuánto le gustaría remontarse por los aires, ver la tierra

desde las alturas, llegar a cualquier sitio en cualquier momento!

Pero con su peso… ¡era imposible!

La alondra le dijo que era muy fácil. Se quitó con el pico una pluma

de la cola y le dijo:

“Aprieta fuerte esta pluma en la boca, y agita rápidamente

las orejas arriba y abajo“

El elefante hizo lo que la alondra le había dicho. Apretó con fuerza

la pluma en la boca para que no se le fuese y comenzó a agitar sus

grandes orejas arriba y abajo con toda su energía.

Poco a poco notó que se levantaba, despegaba, se sostenía

en el aire y podía ir donde quisiese por los aires con toda facilidad.

Vio la tierra desde las alturas, vio los animales y los hombres,

cruzó por lo alto el río profundo que había marcado el límite de

su territorio, exploró paisajes desconocidos, y volvió al fin, feliz y

contento a aterrizar al sitio donde había dejado a la alondra.

“No sabes cuánto te agradezco esta pluma milagrosa“, le dijo.

Y se la guardó cuidadosamente detrás de la oreja para volver

a usarla en cuanto quisiera volar otra vez.

La alondra le contestó:

“Oh, esa pluma. La verdad es que no vale nada. Se me iba a caer de

todos modos, y era inútil. Pero tenía que darte algo para que creyeras,

y se me ocurrió eso. Lo que te hizo volar fue lo bien que agitaste las orejas“

MORALEJA:

Y a ti, ¿qué te impide volar?

Siempre estamos buscando fuera lo que llevamos dentro.

Es que no aprendemos...



Del libro “El universo está en ti”,
de Claudio María Domínguez

martes, 6 de noviembre de 2012

El bloque



Cuando nos encontramos con obstáculos, a veces, lo más fácil es echarse atrás. A menudo, cuesta ser perseverante y no dejarse vencer, cuando hemos decidido enfrentarnos a nuestro obstáculo.

Estaba frente a un bloque de piedra redondo y liso, muy técnico. Desde que lo vi, me llamó la atención y quise intentar resolverlo.

Para resolver un bloque de escalada, es necesario subir hasta el punto más alto de la roca.

Puse colchonetas bajo mis pies y empecé a subir. Los agarres eran muy pequeños y los pies resbalaban. No había superado ni un metro y me caí. Volví a intentarlo, de nuevo resbalé y caí encima de la colchoneta.

Pensé que debía cambiar de estrategia y probar de otra manera. Tampoco resultó. No sé cuantas veces caí para volver a intentarlo. Una y otra vez.

Finalmente, conseguí superar la parte más "resbaladiza" para aguantarme en una pared vertical sólo con los pies a unos 3 metros del suelo.

Los agarres no existían, así que tenía que confiar en mi pie izquierdo, incorporarme sobre él y salir hacia arriba. Era fácil, pero me empezaron a invadir dudas:

¿Y si me caigo? ¿Y si no puedo? ¿Y si no lo consigo?

Me empezaba a cansar y la pierna me empezaba a temblar (en escalada lo llamamos la moto) de nervios, cansancio y miedo. Miraba el suelo y todavía era peor. Ya dudaba si continuar, hasta que mi compañero me dijo:

- "¡Vamos, Cris, tú eres Coach!"

Pensé que ya no había marcha atrás y me di la oportunidad para intentarlo y conseguirlo.

Allí estoy encima del bloque, cansada y orgullosa de mí misma.

Cada vez que te niegas la oportunidad a intentarlo, estás fracasando. Dale un lugar al fracaso, esa palabra que suena tan terrible, pero que en realidad deberíamos interpretar como aprender.

Fracasar no equivale a aprender por sí sola. Aprender de los fracasos es una actitud. Cada vez que te caigas, vuelve a intentarlo con garra. Con mentalidad de triunfador y si te caes, no importa.

Es duro caer, pero es peor no haber intentado nunca subir

Cris Pérez Vázquez

viernes, 26 de octubre de 2012

Esperanza



Hace años, un diario del interior del país publicó una serie de notas pronosticando una cosecha excepcional. Los agricultores, advertidos de la buena noticia, sembraron con más confianza y diversidad que de costumbre. 

El entusiasmo se generalizaba a medida que la prensa local reiteraba el vaticinio alentador, más deseado que real. Y por el poder de la esperanza generalizada, la cosecha resultó extraordinaria, aunque las fuentes de información fueron osadamente inventadas por el Jefe de Redacción.

El estímulo social fue aceptado por los hombres de la comunidad rural y se transformó en un hecho concreto de ganancias compartidas.

Imaginar hace que suceda lo que se imagina.


sábado, 9 de abril de 2011

Ascender por resultados



Juan trabajaba en una empresa hacía dos años. Era muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de no haber recibido nunca una amonestación. Cierto día, buscó al gerente para hacerle un reclamo:
- Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido dejado de lado. Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo seis meses y ya ha sido promovido a supervisor.
- ¡Ajá! -contestó el gerente. Y mostrando cierta preocupación le dijo-: Mientras resolvemos esto quisiera pedirte que me ayudes con un problema. Quiero dar fruta para la sobremesa del almuerzo de hoy. Por favor, averigua si en la tienda de enfrente tienen frutas frescas.
Juan se esmeró en cumplir con el encargo y a los cinco minutos estaba de vuelta.
- Bien, ¿qué averiguaste?

- Señor, tienen naranjas para la venta.

- ¿Y cuánto cuestan?

- ¡Ah! No pregunté.

- Bien. ¿Viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal?

- Tampoco pregunté eso.

- ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?

- No lo sé, señor, pero creo que…

- Bueno, siéntate un momento.
El gerente cogió el teléfono e hizo llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dió las mismas instrucciones que a Juan, y en diez minutos estaba de vuelta. El gerente le preguntó:
- Bien, Fernando, ¿qué noticias me traes?

- Señor, tienen naranjas, las suficientes para atender a todo el personal, y si prefiere, tienen bananos, papayas, melones y mangos. La naranja está a 150 pesos el kilo; el banano, a 220 pesos la mano; el mango, a 90 pesos el kilo; la papaya y el melón, a 280 pesos el kilo. Me dicen que si la compra es por cantidades, nos darán un descuento de diez por ciento. Dejé separadas las naranjas, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.

- Muchas gracias, Fernando. Espera un momento.Entonces se dirigió a Juan, que aún seguía allí:- Juan, ¿qué me decías?- Nada, señor… eso es todo. Con su permiso.
Hoy en día reclamamos empoderamiento. Es decir, que los jefes otorguen a sus subalternos la posibilidad de tomar decisiones y responsabilidades por ellas. Pero, ¿están los empleados asumiendo esta función de manera proactiva y automotivada?El potencial está en las personas. Son ellas quienes deben desarrollarlo y hacerlo conocer de los demás a través de hechos concretos.
Extraído del libro “La culpa es de la vaca” de Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Bernal Trujillo

lunes, 4 de abril de 2011

El labrador y sus hijos




A punto de acabar su vida, quiso un labrador dejar experimentados a sus hijos en la agricultura. 


Así, les llamó y les dijo:

-Hijos míos: voy a dejar este mundo; buscad lo que he escondido en la viña, y lo hallaréis todo.


Creyendo sus descendientes que había enterrado un tesoro, después de la muerte de su padre, con gran afán removieron profundamente el suelo de la viña.

Tesoro no hallaron ninguno, pero la viña, tan bien removida quedó, que multiplicó su fruto.

El mejor tesoro siempre lo encontrarás en el trabajo adecuado.

Esopo

martes, 15 de marzo de 2011

TRES PEQUEÑOS ARBOLES




Erase una vez en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles juntos soñando sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes. El primer arbolito miró hacia las estrellas y dijo, "Yo quiero guardar tesoros. Quiero estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo seré el baúl de tesoros más hermoso del mundo!" . El segundo arbolito miró un pequeño arroyo realizando su camino al océano y dijo, "Yo quiero viajar a través de aguas temibles y llevar reyes poderosos sobre mí.

Yo seré el barco más imponente del mundo!". El tercer arbolito miró hacia el valle que estaba abajo de la montaña y vio hombres y mujeres trabajando en un pueblo, y dijo "Yo no quiero irme de la cima de la montaña nunca.

Yo quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblo se pare a mirarme,ellos levantarán su mirada al cielo y pensarán en Dios. Yo seré el árbol mas alto del mundo!".

Los años pasaron. Llovió, brilló el sol y los pequeños árboles crecieron alto. Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de la montaña. El primer leñador miró al primer árbol y dijo, "Qué árbol tan hermoso es éste!", y con la arremetida de su hacha brillante el primer árbol cayó. "Ahora me deberán convertir en un baúl hermoso, deberé contener tesoros maravillosos!", dijo el primer árbol.

El segundo leñador miró al segundo árbol y dijo, "Este árbol es muy fuerte, es perfecto para mí". Y con la arremetida de su hacha brillante, el segundo árbol cayó. "Ahora deberé navegar aguas temibles!", pensó el segundo árbol "Deberé ser un barco imponente para reyes temidos y poderosos" .

El tercer árbol sintió su corazón sufrir cuando el último leñador lo miró. El árbol se paró derecho y alto y apuntando ferozmente al cielo. Pero el leñador ni siquiera miró hacia arriba y dijo, "Cualquier árbol es bueno para mí". Y con la arremetida de su hacha brillante el tercer árbol cayó.

El primer árbol se emocionó cuando el leñador lo llevó a una carpintería. Pero el carpintero lo convirtió en una caja de alimento para animales de granja. Aquél árbol hermoso no fue cubierto con oro, ni llenado de tesoros, sino que fue cubierto con polvo de cortadora y llenado con alimento para animales de granja hambrientos.

El segundo árbol sonrió cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero, pero ningún barco imponente fue construido ese día. En lugar de eso aquel árbol fuerte fue cortado y convertido a un simple bote de pesca, era demasiado chico y débil para navegar en el océano, ni siquiera en un río, y fue llevado a un pequeño lago.

El tercer árbol estaba confundido cuando el leñador lo cortó para hacer tablas fuertes y lo abandonó en un almacén de madera. "Que estará pasando", fue lo que se preguntó el árbol, "Yo todo lo que quería era quedarme en la cumbre de la montaña y apuntar a Dios. . . "

Muchísimos días y noches pasaron. A los tres árboles ya casi se les habían olvidado sus sueños. Pero una noche, una luz de estrella dorada alumbró al primer árbol cuando una joven mujer puso a su hijo recién nacido en la caja de alimento. -"Yo quisiera haberle podido hacer una cuna al bebé", le dijo su esposo a la mujer, la madre sonrío mientras la luz de la estrella alumbraba a la madera suave y fuerte de la cuna. Y la mujer dijo, -"Este pesebre es hermoso". Y de repente, el primer árbol supo que contenía el tesoro más grande del mundo.

Una tarde, un viajero cansado y sus amigos se subieron al viejo bote de pesca. El viajero se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente hacia adentro del lago. De repente, una impresionante y aterradora tormenta llegó al lago, el pequeño árbol se llenó de temor, él sabía que no tenía la fuerza para llevar a todos esos pasajeros a la orilla a salvo con ese viento y lluvia. El hombre cansado se levantó, se paró, y alzando su mano dijo: -"Calma". La tormenta se detuvo tan rápido como comenzó. Y de repente el segundo árbol supo que él llevaba navegando al Rey del Cielo y de la Tierra.

Un viernes en la mañana el tercer árbol se extraño cuando sus tablas fueron tomadas de aquel almacén de madera olvidado. Se asustó al ser llevado a través de una impresionante multitud de personas enojdas. Se llenó de temor cuando unos soldados clavaron las manos de un hombre en su madera. Se sintió feo, áspero y cruel. Pero un domingo por la mañana, cuando el sol brilló y la tierra tembló con júbilo debajo de su madera, el tercer árbol supo que EL AMOR DE DIOS HABIA CAMBIADO TODO. Esto hizo que el árbol se sintiera fuerte, y cada vez que la gente pensara en el tercer árbol, ellos pensarían en Dios. Eso era mucho mejor que ser el árbol más alto del mundo

miércoles, 9 de febrero de 2011

Carisma




El discípulo, que era judío,  preguntó:

¿Qué es lo que debo hacer para ser aceptable a Dios?
 
¿Y cómo voy a saberlo yo? Respondió el Maestro. Tú Biblia dice que Abrahám practicaba la hospitalidad y que Dios estaba con él. Que a Elías le encantaba orar y que Dios estaba con él. Que David gobernaba un reino y que Dios también estaba con él.

¿Y tengo yo alguna forma de saber cuál es la tarea que se me ha asignado?, preguntó el discípulo.

Sí. Trata de averiguar cuál es la más profunda inclinación de tu corazón, y síguela.



Tony de Mello

lunes, 31 de enero de 2011

La fuerza del deseo




El yoga Ramakrishna ilustra, mediante una parábola, la intensidad del deseo que debemos tener:
El maestro llevó al discípulo a las proximidades de un lago.
Hoy voy a enseñarte qué significa verdadera devoción – dijo.
Le pidió al discípulo que entrase con él en el lago y, sujetándole la cabeza, se la empujó bajo el agua.
Transcurrió todo un minuto y, a mitad del segundo, el muchacho comenzó a debatirse con todas sus fuerzas para librarse de la mano del maestro y poder volver a la superficie.
Al final del segundo minuto, el maestro lo soltó. El muchacho, con el corazón acelerado, consiguió erguirse, jadeante.
¡Usted ha querido matarme! – gritaba.
El maestro esperó a que se calmara, y dijo:
- Si hubiera querido matarte, lo habría hecho. Sólo quería preguntarte qué sentías mientras estabas bajo el agua.
- ¡Yo sentía que me moría! ¡Todo lo que deseaba en esta vida era respirar un poco de aire!
- Se trata de eso exactamente. La verdadera devoción sólo aparece cuando tenemos un único deseo y llegaremos a morir si no conseguimos realizarlo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

No esperes a dar lo mejor de tí



Había un muchacho que estaba en el equipo de su universidad y no ponía, ni de lejos, su mejor esfuerzo. No prestaba demasiado caso a las órdenes del entrenador. Un día llegó un telegrama diciendo que su padre acababa de morir. En el siguiente partido apareció el muchacho y le dijo al entrenador que le dejara jugar ese partido decisivo. "Hoy en principio no vas a jugar", le dijo el entrenador.

El partido no iba muy bien y a falta de 10 minutos el muchacho insistió y el entrenador le dijo, "prepárate que vas a salir". El muchacho jugó como nunca. A los 2 minutos de salir metió el gol del empate y a falta de 1 minuto marcó el gol de la victoria. Al final, el público invadió el campo y levantó al muchacho. El entrenador le dijo "¿Qué te ha pasado?" El muchacho contestó: "Mi padre era ciego y hoy ha sido el primer partido que me ha visto jugar."





lunes, 12 de abril de 2010

Motivacion, superacion personal

Ejemplo de motivación de una niña que tiene en su mente la superación personal en medio de sus grandes limitaciones.

domingo, 11 de abril de 2010

Derek Redmond: Alcanzar la meta - Motivacion - Superacion

Bonito video donde lo que importa es la motivación, llegar a la meta. No importa como, ni si es de primero o de último. Lo importante es llegar y participar.