martes, 18 de septiembre de 2012

Nuestros muros



Un oso recorría constantemente, arriba y abajo, los seis metros de largo de la jaula. 

Cuando, al cabo de cinco años, quitaron la jaula, el oso siguió recorriendo arriba y abajo 
los mismos seis metros, como si aún estuviera en la jaula.

-“Los muros que nos aprisionan son mentales, no reales”.


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