miércoles, 28 de marzo de 2012



Había una vez un hombre poseedor de varios granados en su huerta. Y todos los otoños colocaba las granadas en bandejas de plata fuera de su morada, y sobre las bandejas escribía un cartel que decía así: "Tomen una por nada. Son bienvenidos".

Mas la gente pasaba sin tomar la fruta.

Entonces, el hombre meditó, y un otoño no dejó granadas en las bandejas de plata fuera de su morada, sino que colocó un gran anuncio: "Tenemos las mejores granadas de la tierra, pero las vendemos por más monedas de plata que cualquier otra granada".

Y, créanlo, todos los hombres y mujeres del vecindario llegaron corriendo a comprar.

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