viernes, 30 de marzo de 2012



Un niño de la India fue enviado a estudiar a un colegio de otro país.

Pasaron algunas semanas, y un día el jovencito se enteró de que en el colegio había otro niño indio y se sintió feliz. Indagó sobre ese niño y supo que el niño era del mismo pueblo que él y experimentó un gran contento.

Más adelante le llegaron noticias de que el niño tenía su misma edad y tuvo una enorme satisfacción. Pasaron unas semanas más y comprobó finalmente que el niño era como él y tenía su mismo nombre.

Entonces, a decir verdad, su felicidad fue inconmensurable.

No hay mayor gozo en este mundo
que el de conocerse a uno mismo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario