lunes, 16 de julio de 2012

Hombre sucio, hombre limpio



Un rey hizo llamar a un santo rabino que que dormía sólo dos horas y las otras veintidós las dedicaba a leer su biblia.

- ¡Dime la verdad que has encontrado en esas páginas o te corto la cabeza!

El anciano sonrió.

- Antes de revelarte el secreto que esperas, deja, oh gran señor, que te haga una pregunta.

- ¡De acuerdo: hazla!

- Dos hombres caminan por el bosque, después de una fuerte lluvia. De pronto, caen en una charca de barro. Al salir, uno de ellos está sucio mientras el otro permanece limpio. ¿Cuál de los dos se lava?

- ¡Pues el que está lleno de lodo! – respondió el poderoso.

- No, majestad.

- El que está embarrado ve al que salió limpio y piensa que él también está limpio.

- El otro ve al sucio y, como piensa que él mismo también está sucio, corre a lavarse.

- Bien – dijo el rey -, ahora dime la verdad que encontraste en tu biblia.

- Antes, señor, resuelve este problema: dos hombres caminan por el bosque, después de una fuerte lluvia. De pronto, caen en una charca de barro. Al salir, uno de ellos está sucio mientras el otro permanece limpio. ¿Cuál de los dos se lava?

El monarca, creyendo que ya conocía la respuesta, contestó:

- ¡El que está limpio!

- No, mi señor.

- Como una vez ya habían cometido el error, se lavó el embarrado.

- La experiencia enseña.

- Acepto – dijo el rey-.

- Ahora dime la verdad que encontraste en tu libro sagrado.

- ¡Oh, magnísimo, deja que te plantee un último acertijo! Después de una fuerte lluvía, dos hombres que caminan por el bosque caen en una charca de lodo. Uno sale sucio y el otro limpio. ¿Cuál se lava?

El rey quedó desconcertado.

- Ya no sé qué responder.

- Ambos pueden bañarse o ninguno.

- Quizás el embarrado se lava otra vez.

El viejo sonrió.

- Si crees, señor, que tres veces se va a repetir un accidente tan increíble, estás dispuesto a creer cualquier cosa.

Maestro: el rey cree que la verdad es un conjunto de palabras que se encuentran en la biblia. El rabino le demuestra que un texto puede dar origen a infinitas interpretaciones. Las palabras son sólo un guía hacia la verdad … el camino lo tiene que recorrer uno mismo.

Fuente: La sabiduría de los cuentos de Alejandro Jodorowsky


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