martes, 3 de abril de 2012

Los dos cazadores



Cierto día de mayo Alegría y Tristeza se encontraron a orillas de un lago. Se saludaron y se sentaron junto a las tranquilas aguas y conversaron.

Alegría habló sobre la belleza que reina sobre la tierra, del cotidiano encanto de la vida en el bosque y entre las colinas, y de las canciones escuchadas al amanecer y al anochecer.

Y Tristeza estuvo de acuerdo con todo lo que Alegría había dicho; pues Tristeza conocía la magia de la hora y la belleza de aquellas cosas. Y Tristeza habló con elocuencia cuando se refirió a los campos y a las colinas de mayo. Alegría y Tristeza conversaron un largo rato y estuvieron de acuerdo con todas las cosas que conocían.

En ese momento pasaban por la otra orilla dos cazadores. Miraron hacia la otra ribera y uno dijo:

-Me pregunto quiénes son esas dos personas.

Y el otro dijo:

-¿Has dicho dos? Yo veo sólo a una.

El primer cazador respondió:

-Pero si hay dos.

Y el segundo:

-Según veo hay una sola, y el reflejo del lago es sólo uno.

-No, hay dos -respondió el primer cazador-. Y el reflejo sobre las aguas tranquilas muestra a dos personas.

Pero el segundo repitió:

-Sólo veo a una.

Y el otro:

-Veo a dos personas, y muy claramente.

Y, aún hoy día, un cazador dice que el otro ve doble; mientras que el otro repite: "Mi amigo es algo ciego".


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