viernes, 26 de octubre de 2012

Esperanza



Hace años, un diario del interior del país publicó una serie de notas pronosticando una cosecha excepcional. Los agricultores, advertidos de la buena noticia, sembraron con más confianza y diversidad que de costumbre. 

El entusiasmo se generalizaba a medida que la prensa local reiteraba el vaticinio alentador, más deseado que real. Y por el poder de la esperanza generalizada, la cosecha resultó extraordinaria, aunque las fuentes de información fueron osadamente inventadas por el Jefe de Redacción.

El estímulo social fue aceptado por los hombres de la comunidad rural y se transformó en un hecho concreto de ganancias compartidas.

Imaginar hace que suceda lo que se imagina.


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