miércoles, 14 de diciembre de 2011

" El amor desinteresado "



«¿Existe eso del " amor desinteresado "?», 
le preguntaron al Maestro. 

Y éste, en respuesta, narró la siguiente historia: 

Cuando murió, el señor Buenazo 
tuvo que aguardar a la puerta del cielo 
mientras los ángeles examinaban los archivos referidos a él. Finalmente, el ángel encargado del registro 
le miró y exclamó: «¡Esto es fabuloso! 
¡Es realmente inaudito! 
¡En toda tu vida no has cometido ni un solo pecado, 
ni el más pequeño.. 
¡No has hecho más que actos de caridad! 

¿En qué categoría vamos a incluirte en el cielo? 

Por supuesto que no en la categoría de ángel, 
porque no lo eres... 
Tampoco podemos considerarte un ser humano, 
porque no has tenido ni una sola debilidad... 
No hay más remedio que enviarte de nuevo a la tierra 
durante un día, para que al menos puedas cometer un pecado... y regresar aquí como un ser humano». 

Así fue como el señor Buenazo, 
disgustado y totalmente perplejo, 
se encontró de nuevo en una esquina de su ciudad, 
decidido a alejarse al menos un paso 
del sendero recto y estrecho. 

Pasó una hora .... dos..., tres .... 
y allí seguía el señor Buenazo, 
preguntándose qué demonios tendría que hacer. 

Por eso, cuando una mujer pasó por allí y le hizo un guiño, 
él reaccionó con inusitada rapidez. 
La mujer no era precisamente 
un dechado de juventud ni de belleza, 
pero significaba para él su pasaporte al cielo; 
de modo que se fue a pasar la noche con ella. 

Cuando amaneció, el señor Buenazo miró su reloj: 
debía darse prisa, pues no le quedaba más que media hora. Estaba vistiéndose a todo correr cuando, de pronto, 
se le heló la sangre al escuchar cómo la buena señora 
le gritaba desde la cama: 

« Oh, mi querido señor Buenazo, 
qué inmensa obra de caridad 
ha hecho usted conmigo esta noche!» 


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